Irán advierte a Estados Unidos y la Unión Europea en medio de presiones por represión interna



Irán enfrenta una creciente presión internacional por parte de Estados Unidos y la Unión Europea debido a la violenta represión de una ola de protestas internas que comenzó a finales de diciembre. Las manifestaciones, originadas por la crisis económica, se transformaron en un movimiento masivo contra el gobierno teocrático, lo que desató una respuesta gubernamental que, según organizaciones de derechos humanos, ha dejado miles de muertos y se ha llevado a cabo bajo un apagón total de internet que dura casi tres semanas. En respuesta a la represión, Estados Unidos ha desplegado un grupo de ataque encabezado por el portaviones "USS Abraham Lincoln" en Oriente Medio y no descarta una intervención militar.
El presidente Donald Trump ha emitido señales contradictorias, mencionando una gran presencia naval cerca de Irán, pero también afirmando que Teherán desea negociar. Informes de inteligencia estadounidenses sugieren que el gobierno iraní se encuentra en su posición más débil desde 1979, y figuras como el senador Lindsey Graham han declarado que el objetivo es "acabar con el régimen". Por su parte, la Unión Europea se prepara para imponer sanciones a altos dirigentes de los Guardianes de la Revolución (CGRI), el ejército ideológico de la República Islámica. Se espera que las medidas afecten a unas 21 personas y entidades, con prohibiciones de viaje y congelamiento de activos.
Además, Italia propuso clasificar a la Guardia Revolucionaria como una organización terrorista, aunque es poco probable que la medida obtenga la unanimidad necesaria entre los 27 estados miembros.
La UE también sancionará a entidades iraníes por suministrar drones y misiles a Rusia.
El gobierno iraní ha reaccionado enérgicamente a estas presiones.
El presidente Masud Pezeshkian advirtió que las "amenazas" de Washington solo generarán inestabilidad en la región. Asimismo, Teherán advirtió a la UE sobre "consecuencias destructoras" si procede con la clasificación terrorista de la Guardia Revolucionaria, convocando al embajador de Italia para condenar la propuesta como "irresponsable".



















