Ucrania y Estados Unidos proponen un plan de paz de 20 puntos para terminar la guerra con Rusia



El presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, reveló una nueva versión de un borrador de plan de paz de 20 puntos, negociado con Estados Unidos, y que ya fue enviado a Rusia para su consideración. El plan abarca desde garantías de seguridad para evitar futuras agresiones hasta compromisos para la reconstrucción del país, aunque persisten desacuerdos sobre cuestiones territoriales. Entre los puntos clave, el plan propone congelar el frente de batalla en las líneas de contacto actuales en las regiones de Donetsk, Lugansk, Zaporiyia y Jersón. Además, abre la posibilidad de crear zonas desmilitarizadas o económicas libres, como en el este de Ucrania y en la ciudad de Enerhodar, cerca de la planta nuclear de Zaporiyia. Cualquier retiro de tropas para crear estas zonas deberá ser sometido a un referéndum en Ucrania. El acuerdo también estipula que Ucrania mantendrá un ejército de 800,000 efectivos en tiempos de paz, financiado por socios occidentales, y se convertirá en miembro de la Unión Europea en un plazo definido. Esta nueva versión del plan elimina dos exigencias previas de Moscú: la retirada de las fuerzas ucranianas de los territorios del Donbás bajo su control y un compromiso jurídico para que Ucrania no ingrese a la OTAN.
Zelenski afirmó que Kiev logró varias concesiones en esta propuesta, que originalmente contenía 28 puntos más favorables a las demandas rusas.
El plan también contempla la celebración de elecciones presidenciales en Ucrania tras la firma del acuerdo y la creación de fondos de hasta 800,000 millones de dólares para la reconstrucción, con la posible participación de la empresa estadounidense BlackRock. El destino del territorio en la región de Donetsk y el control de la planta nuclear de Zaporiyia siguen siendo los principales puntos de fricción. Estados Unidos propuso una administración conjunta de la planta entre Washington, Kiev y Moscú, pero Zelenski rechaza la supervisión rusa.
Por su parte, el Kremlin ha indicado que está "formulando su postura" sobre el plan y ha calificado las conversaciones de "poco constructivas", por lo que parece improbable que acepte los nuevos términos, especialmente sus rígidas reivindicaciones territoriales.












