
La victoria de Fátima Bosch en Miss Universo 2025 quedó marcada por graves acusaciones de fraude y conflicto de intereses que polarizaron la opinión pública. Mientras los críticos señalan sus conexiones familiares y empresariales, los implicados, incluida la propia ganadora y el presidente del certamen, han desestimado las denuncias como intentos de desprestigio, enmarcando el triunfo en un discurso de fe, destino y empoderamiento femenino.











