
La reconciliación de Bad Bunny y J Balvin en la Ciudad de México no solo cerró un capítulo de distanciamiento, sino que también envió un poderoso mensaje de madurez y respeto en la industria musical. El histórico momento, celebrado por miles de fanáticos, redefine la dinámica entre dos de los más grandes exponentes del género urbano y abre la puerta a futuras colaboraciones.










