
La orden de la FIB coloca a Canelo Álvarez en una posición decisiva: aceptar un combate por un título mundial contra Osleys Iglesias, ajustando sus planes de recuperación, o ceder la oportunidad, lo que podría beneficiar a otro contendiente mexicano. Su decisión definirá el rumbo inmediato de su carrera y el panorama del título supermedio de la federación.









