
El informe de la ONU marca una escalada significativa en la crítica contra Israel al emplear el término 'apartheid' para describir la situación en Cisjordania, detallando un sistema de discriminación arraigado. Israel rechaza vehementemente las acusaciones, mientras que el documento vincula esta política a un aumento de la violencia y exige la derogación de leyes y prácticas discriminatorias.










