
La persistente neblina en Tijuana ha paralizado parcialmente las operaciones de su aeropuerto, evidenciando una deficiencia en infraestructura tecnológica y generando un severo impacto en miles de pasajeros durante la temporada alta. La crisis ha provocado críticas hacia la gestión del aeropuerto y las aerolíneas por la falta de respuesta y apoyo a los viajeros afectados.










