
La reciente ola de violencia en Tula, marcada por el asesinato de una familia y un total de 13 muertes violentas en una semana, evidencia una grave crisis de seguridad en la región. Las autoridades atribuyen los hechos a disputas entre grupos delictivos y han respondido con operativos que resultaron en la detención de seis sospechosos y el decomiso de un arsenal, aunque la tensión y la inseguridad persisten en el municipio.










