El mundo 'swinger', más allá del sexo e intercambio de parejas: “Hay que tener claro que un deseo carnal no va a sustituir el cariño”
Pedro y Katerina cubren sus rostros con un antifaz. Sonrientes, se presentan como los LoveCats, un matrimonio que desde el 2018 ha practicado el estilo de vida swinger— uno de los tantos vínculos sentimentales que desafían a la monogamia—. “Es una actividad que mantenemos en medio secreto. Tenemos ese secretito que es nada más de nosotros y que compartimos con poquitas personas”, cuentan en entrevista con MILENIO.Actualmente, esta práctica yano se mantiene "en lo oscuro" como, quizá, solía hacerlo años atrás. Sin embargo, aún existen dudas y desinformación en torno a este estilo de vida: ¿Cómo lidiar con los celos? ¿Qué realmente significa ser swinger? ¿Qué implicaciones tiene?LoveCats responden a estas y muchas más cuestiones a través de sus redes sociales: informan, desmitifican y hasta comparten eventos seguros que congregan a más parejas de este entorno. Y aunque en la entrevista con MILENIO rechazan tener la verdad absoluta o "aleccionar a alguien", sus siete años de experiencialos ha convertido en una referencia de lo que se puede vivir en el mundo de la piña invertida. Pero insisten:"No existe una un modelo en específico de pareja".Más allá del sexo: ¿Qué significa ser swinger?El estilo de vida swinger desafía el esquema de la monogamia, pues las parejas buscan otras duplas o personas para interactuar sexualmente con besos, caricias, fajes o relaciones sexuales. Es decir, existe una exclusividad afectiva, más no sexual.Pero este mundo puede abarcar y brindar mucho más que sólo sexo. LoveCats, por ejemplo, han podidofortalecer su relaciónde la misma manera en que lo hacen con actividades "más comunes", tales como ir al cine o practicar deporte. Asimismo, desarrollaron mejores habilidades de comunicación e, incluso, profundizaron en sus gustos, placeresy límites a través de una simple pregunta: “¿Qué nos hace ser pareja?”.“Para muchas personas, lo único que diferencia a su pareja de otras personas es el hecho de tener relaciones sexuales. Y aquí (en el mundo swinger) eso se tira. Él (Pedro) no es nada más mi pareja sexual y tener sexo con él o con otras personas no define el hecho que lo elegí a él como compañero de vida”, dijo Katerina. Explicó que con Pedro se permite alcanzar un nivel de vulnerabilidad que no tendría con otras personas, ni siquiera de su misma familia; y eso lo convierte en su pareja. “De esa definición se desprenden otras cosas: compartir mi espacio vital, mis finanzas o mis proyectos”, agregó.Por su parte, él considera que tener pareja es una “decisión consciente (...) que no solamente se basa en lo sexual, sinoen compartir ciertas cosas o ponerme en un estado vulnerable con alguien más”, o sea, Katerina.“El ambiente es para todos, pero no todos son para el ambiente”Katerina y Pedro empezaron a practicar elswingingen 2018 sin conocer las reglas, los códigos ni el lenguaje,únicamente movidos por la curiosidad de buscar otras experiencias.De hecho, recuerda, todo empezó en una fiesta, cuando el coqueteo que hicieron con unos amigos terminó en una interacción más íntima.“Empezamos de una manera poco convencional. Sin orientarnos y espontáneo. Fue algo no planeado: no platicamos con ellos, sólo se dio”.Los intercambios con esa pareja duraron dos años; periodo en el cual LoveCats modificó las reglas, los acuerdos y las dinámicas de su relación. Después de ese tiempo tuvieron su primer acercamiento con el "submundo" swinger, el cual, curiosamente, también fue a través de una fiesta, donde descubrieron queen este ambiente también hay signos, símbolos, cuestionamientos, reglas y sobre todo consentimiento."Una pareja, llamada 'Pareja Polanco', organizó el evento 'Conoce y convive', que era de estas fiestas en las que empezabas a platicar con una persona, luego cambiabas y platicabas con alguien más. Como de citas rápidas", narró Pedro. "Te dejaban 20 minutos con una persona, o en este caso una pareja. Entonces, se mezclaban parejas nuevas con experimentadas y así podías resolver dudas, compartir miedos, etcétera".La diversidad fue lo que más impactó a Pedro: conocer a personas con placeres y percepciones que no coincidían con su definición de “lo que es lo correcto” o con ciertos estereotipos. Tanto así, agregó Katerine, que “cualquiera puede pertenecer, porque cualquier persona tiene fantasías que podría cumplir”.“Aquí internamente decimos que el ambiente es para todos, pero no todos son para el ambiente”.Empezar una relación swinger: cuándo sí y cuándo noPoner sobre la mesa la opción de abrir la relaciónno es una decisión que deba tomarse a la ligera. No se trata sólo de "preguntar por preguntar", sino de identificar por qué quieren incursionar en el mundo swinger y si ambas partes están preparadas emocionalmente. Para ello, la comunicación honesta y transparente será crucial.En ese sentido, Pedro señaló que este estilo de vidano es una alternativa para “bajar la calentura” ni mucho menos para satisfacer únicamente las fantasías de una de las partes. En tanto, Katerine insistió en la importancia del acuerdomutuo.“No hay que usarlo como un escalón para estar de ‘pica flor’. (...) Sino porque queremos llevar nuestra relación a otro lado”, dijo Pedro. “Es algo de lo que ambos tienen que estar convencidos, no nada más uno”, agregó Katerine.Así como la comunicación y el consentimiento, la apertura de mentetambién define el éxito una relación swinger. En palabras de Pedro: "No es apta para personas rígidas o que quieren ser vistas como intachables".Esto porque los intercambios de pareja desafían el esquema de la monogamia al dejar claro que“tu pareja no es su propiedad". Por ende, difícilmente se disfrutarán de estas interacciones si hay celos o posesividad de por medio.— ¿Ustedes como lidiaron con los celos?, preguntó MILENIO a la pareja.— Tal vez no somos el ejemplo perfecto para responder esa pregunta porque ninguno de los dos somos muy posesivos, contestó Pedro.Más bien, LoveCats experimentó los celos una vez dentro que se intertaron en el mundo swinger. Según explicó Pedro, aparecieron desde un sentimiento de exclusión: "Estás con la novedad, con una persona diferente y es muy común que la gente diga 'Bueno, me voy con esa persona' y excluya lo más importante: la pareja".¿Y cuál fue la solución a ello? Algo tan "básico" como la comunicación y la confianza: "Cuestionarse por qué se sienten esos celos: ¿Es envidia de que el otro se la pasa mejor? ¿Esa sensación de que me están dejando de lado? ¿Un miedo real a perder la relación?". Y a partir de ello, buscar acuerdos.“Hay que tener muy claro que esto nada más va a ser un aspecto sexual y un deseo carnal no va a sustituir el cariño ni el tiempo ni las cosas que yo hago por él o ella”.Pero si los celos— y las fricciones e incomodidades subsecuentes— ya agrietaron la relación, el mundo swinger tampoco va a poder resanar esas fracturas. Menos aún, destacó Katerina, si lo que mueve a una persona entrar a este ambiente es la venganza o la infidelidad.“Si de verdad tienen un problema de celos, entrar al ambiente no es una solución para eso. Hay gente que quiere compensar y entran al ambiente por venganza. Eso es una fórmula para el desastre”.ASG