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Noticias sobre lanzamientos, premios, autores y tendencias en el mundo de la literatura nacional e internacional.
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Keiichiro Hirano habla de la identidad

Un hombre llamado Daisuke llega a un poblado de Japón y resulta ser el hombre perfecto: padre amoroso, el mejor empleado y un buen vecino. Encanto que termina cuando lo aplasta un cedro y muere; ahí su esposa descubre que su amado suplantó la identidad de un Daisuke, es decir, usurpó el nombre y vida de alguien más. Esa es la trama de la novela Cierto hombre (Hachette Editorial, 2025), del autor japonés Keiichiro Hirano (Gamagori, 1975). El escritor, uno de los más importantes en su país por ser crítico del nacionalismo, visitó recientemente México para promocionar la traducción al español de su libro, uno de los más exitosos que ya fue adaptado al cine y presentado en el Festival de Cine de Venecia en 2022. La identidad es mi tema de escritura. Consideramos que una persona solo tiene una identidad y pienso que es importante reconocer que tenemos múltiples identidades, múltiples facetas. En todas las sociedades se vuelve un problema muy serio la necesidad de clasificar y dividir socialmente, afirma. Keiichi

Source LogoEl Cuarto Poder
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La poesía nos permite sacar la oscuridad

La poeta quebequense Martine Audet ha publicado una docena de poemarios desde 1996 en los que ha forzado no solo al lenguaje, se ha expandido como artista al alternar en sus poemas, artilugios visuales: fotografías, dibujos, pinturas y collages que la han situado como autora de varios libros de artista y álbumes infantiles, pero sin que ella se asuma artista visual. No soy una artista visual, hago intervención visual, afirma en entrevista la ganadora de premios como el Alain Grandbois, por su obra La sociedad de las cenizas. La integrante de la Academia de las Letras de Quebec y autora de Formas útiles, asegura que con su poesía intenta llegar a lo más profundo y oscuro de sí misma y darles a esas palabras un sentido. Así lo ha hecho en toda su poesía que ha sido traducida al alemán, inglés, catalán, español e italiano. ¿Cómo asume la poesía? A través de estas palabras intento excavar, intento llegar a lo más profundo y oscuro de mí y darles un sentido, ver de qué manera estas palabras pueden convertirse en

Source LogoEl Cuarto Poder
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Recordarán al poeta del mar

El poeta del mar, Joaquín Vásquez Aguilar, será recordado este 7 de enero en la casa de la cultura Luis Alaminos Guerrero, como parte del homenaje anual que organiza la promotora cultural Chary Gumeta. El evento se llevará a cabo a partir de las 6 de la tarde de este miércoles y contará con los comentarios de Dilery Ávila, Socorro Trejo, Elda Pérez Guzmán, Fabián Rivera, Uvel Vázquez, Rolman Josué Constantino, Eduardo Hidalgo, Raúl Malacara, César Trujillo y Eduardo Robles. Como cada año, la maestra Chary Gumeta reúne a varios escritores del estado de Chiapas para honrar la palabra y la obra del autor oriundo de Cabeza de Toro. Para muchos, Joaquín Vásquez Aguilar es uno de los escritores chiapanecos más infravalorado; no obstante, expertos han reconocido su trabajo literario y ha sido objeto de innumerables estudios y tesis. Hace unos días, cuando se dio a conocer que el Congreso del Estado de Chiapas designó el 2026 como el año dedicado a Jaime Sabines, surgió una conversación en la que pedían visibilizar t

Source LogoEl Cuarto Poder
Ricardo Yáñez: Isocronías

Aunque Ernesto Cardenal se refirió a un muy joven Silvio Rodríguez como poeta (libro En Cuba, uno de los muchos que, no por falta de aprecio, sino por desgracia, he perdido; creo que ejemplificaba con la letra de “Playa Girón”), la cuestión –acaso, un poco de autocrítica, irrelevante– no es tan sencilla. Décadas después David Huerta se dirigió al entonces presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, que también llamó poeta al popular compositor cubano, invocando nombres como los de Francisco de Quevedo y Luis de Góngora para marcar la diferencia.

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Juan Rulfo, a 40 años de su muerte: “Pedro Páramo sigue siendo un marco de referencia”

A las ocho de la noche del 7 de enero de 1986, murió Juan Nepomuceno Pérez Vizcaíno en su domicilio de Felipe Villanueva 98, Guadalupe Inn. "Un infarto al miocardio derivado del cáncer pulmonar", se lee en el acta de defunción de quien solo necesitó El Llano en llamas (1953) y Pedro Páramo (1955) para convertirse en una leyenda.Hoy que se cumplen cuarenta años de la partida de Juan Rulfo (1917-1986), su biógrafo, Alberto Vital, investigador del Instituto de Investigaciones Filológicas de la UNAM, conversa con MILENIO sobre la universalidad del autor y su vigencia en estos tiempos turbulentos.Pedro Páramo, un personaje muy vivo40 años sin Juan Rulfo y parece más vigente que nunca…¿Cómo se le ve hoy? Hay muchas lecturas que se pueden hacer; pero lo que vemos es que Pedro Páramo sigue siendo un marco de referencia y un personaje muy vivo. Lo que estamos viendo en estos días en el mundo es que el "Pedro Páramo grande" se come al "Pedro Páramo chico". El personaje fundamental de la obra de Rulfo es un arquetipo vigente: el individuo que acumula poder destruyendo todo lo demás; es el autoritarismo puro.¿Es ahí donde reside su universalidad?Si leemos hoy a Pedro Páramo y los mecanismos que él emplea para acumular el poder, son equivalentes a las figuras autoritarias de un signo, país o tiempo. No voy a entrar en la discusión política en este momento; lo que me interesa destacar es la universalidad del personaje, que es admirable porque es muy difícil construir ese tipo de personaje. Aprovechemos estos días de su 40 aniversario para hacer una lectura contemporánea de Rulfo.Tal vez ni Rulfo se hubiera esperado esto...Creo que él tuvo intuiciones generales y una disciplina muy grande. Era un lector consumado, riguroso, exigente consigo mismo y los demás, para llegar a esa "quintaesencia", a ese núcleo de los problemas de la especie humana a través del manejo del poder político que ejerce Pedro Páramo, pero el que también ejerce con sus propios familiares. Incluso el nombre es revelador: el profesor Ricardo Orozco me hizo notar que "Pedro" es un anagrama de "poder". Y creo que el genio literario artístico plantea una serie de propuestas y de realizaciones estéticas donde el tiempo y la lectura van enriqueciéndolas… Rulfo tuvo intenciones muy fuertes y fue a la raíz.¿Cómo logra el escritor interesar a un lector en Finlandia o Japón?Porque en ese espacio “micro” puede generar algo que interese a una joven finlandesa, brasileña o en una de Estados Unidos. Es por la construcción de los personajes, y los temas que nutren la gran literatura, que son el amor, la muerte y el poder. Juan Rulfo construye personajes con procesos mentales universales.¿Por qué estudiar a Juan Rulfo?El investigador Alberto Vital es autor de la biografía Noticias sobre Juan Rulfo, publicada por RM en 2004 y actualizada en 2017. La obra incorpora nuevos datos y reflexiones sobre la literatura y la fotografía del escritor; incluye su árbol genealógico, correspondencia, documentos y fotografías familiares, así como cuatro textos de Rulfo sobre su formación, además de dos entrevistas inéditas que iluminan aspectos antes ignorados de su trayectoria.¿Qué ha significado para usted estudiar la vida de Juan Rulfo?Es el momento culminante de mi trayectoria académica; me aboqué a ello con gran dedicación. Siempre sentí afinidad con la familia; visité mucho a doña Clara Aparicio (quien falleció en 2023 a los 95 años de edad) y conversábamos muchísimo, y a través de ella pude imaginarme la personalidad de don Juan Rulfo; siempre ha significado una guía.Usted dice que Rulfo desarrolló una "poética de la brevedad"Su ritmo era pausado; nunca cayó en la industria de publicar un libro por año. Pablo Rulfo me contó que en 1985 su padre le dijo: "Ahora sí estoy listo para la siguiente novela". Se había tardado 30 años, pero le dio cáncer y se murió.¿Qué opina sobre la difusión de la obra de Juan Rulfo?Se le tiene respeto y sus hijos, Pablo y Juan Carlos, han hecho un trabajo valioso desde la pintura y el cine. Pero siempre hay mucho que hacer por la literatura en general, no solamente por Rulfo, sino por toda; porque la gran literatura constantemente está en peligros, son muchos riesgos, empezando por la mala. Con Juan Rulfo tenemos una gran autenticidad y no hay que olvidar que también fue un gran fotógrafo y su narrativa es profundamente visual.¿Cuál es el momento doloroso que sufrió Rulfo que no incluyó en la biografía del autor mexicano?Ahora que estoy en España, recuerdo que le negaron el premio Cervantes de una manera muy mezquina; le llamaron del premio y habría una segunda llamada y nunca lo volvieron a hacer, y eso fue algo muy doloroso que no pusimos en la biografía.Juan Rulfo muere por algo que le gustaba hacerÉl admiraba mucho a Rainer Maria Rilke y lo menciono ahora porque hay un verso de Rilke que dice: “Señor, dale a cada quien su muerte”. Él tenía ese concepto de la muerte propia, el derecho a una muerte individual que en las guerras mundiales desaparece; toda esta reflexión de Rilke tenía el sentido contra la masificación de la muerte. Y creo que Rulfo tuvo una muerte propia en el sentido de que el cigarro fue su compañero toda la vida.

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Muere Eva Schloss, sobreviviente del Holocausto y hermanastra de Ana Frank

Eva Schloss, superviviente del holocausto, hermanastra póstuma de Ana Frank y trabajadora incansable para transmitir sus memorias a los jóvenes, murió el sábado en Londres a los 96 años, anunció su fundación en un comunicado.Su familia expresó este domingo su "gran tristeza" por la pérdida de esta "mujer extraordinaria, superviviente del campo de Auschwitz, devota educadora sobre el holocausto, incansable en su trabajo por la memoria, la comprensión y la paz".El rey Carlos III, que bailó con ella durante un evento en Londres en 2022, y su esposa Camila, madrina de su fundación Anne Frank UK, dijeron estar "profundamente entristecidos"."Tuvimos el privilegio y el orgullo de haberla conocido y la admiramos profundamente", indicó la pareja real en X.Eva Schloss cofundó esa organización en 1990 para transmitir la memoria del holocausto entre los jóvenes y luchar contra los prejuicios.Eva Geiringer, su nombre de soltera, nació en Austria en 1929, y era una niña cuando los nazis invadieron su país.Su familia judía huyó en un primer momento a Bélgica y luego a Ámsterdam, en Países Bajos, donde se instaló frente a la casa de Ana Frank, que se convirtió mundialmente famosa tras su muerte a raíz de su diario.Las dos niñas tenían la misma edad y solían jugar juntas.Pero a partir de 1942, las dos familias tuvieron que esconderse para evitar ser deportadas. Eva y su madre, Elfriede, su padre Erich y su hermano Heinz fueron traicionados dos años después por un simpatizante nazi.Fueron detenidos el día que ella cumplió 15 años y enviados al campo de exterminio de Auschwitz en mayo de 1944.Eva, que pudo permanecer en contacto con su madre, fue separada de su padre y de su hermano, ambos muertos en cautiverio.Ana Frank murió en 1945 en el campo de concentración Bergen-BelsenPoco después de su liberación, en 1945, Eva se instaló en Londres para estudiar y conoció a su futuro esposo, Zvi Schloss.Su madre, que regresó a Ámsterdam, se casó en 1953 con el padre de Ana Frank, Otto, quien a su regreso de Auschwitz se encontraba viudo.A message from The King following the death of Auschwitz survivor, Eva Schloss.Eva was Anne Frank’s step-sister, and co-Founder and Honorary President of the @AnneFrankTrust, of which The Queen is Patron. The Trust works to empower young people to challenge prejudice. pic.twitter.com/8HEC8lrtYp— The Royal Family (@RoyalFamily) January 4, 2026 El matrimonio Schloss, que tuvo tres hijas, obtuvo la nacionalidad británica. Eva Schloss recuperó asimismo la nacionalidad austriaca en 2021, cuando tenía 92 años.Schloss escribió varios libros y contó su experiencia por todo el mundo. Desde 2013, era miembro de la orden del imperio británico."Con más de 90 años, habló con pasión incansable, a menudo dando varias conferencias por día, incluso en prisiones y escuelas", indicó en un comunicado Gillian Walnes, vicepresidenta de la Fundación Ana Frank en Reino Unido."El legado de Eva continúa vivo en las vidas que tocó y en la historia que con tanto coraje mantuvo viva", agregó.jk​

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La JornadaLa Jornada
Hace 40 años falleció Juan Rulfo, escritor fundamental con espíritu de fotógrafo
La JornadaLa Jornada
El CI reconoce la labor de fotorreportera de Elsa Medina con una retrospectiva
La Jornada San LuisLa Jornada San Luis
Hace 40 años falleció Juan Rulfo, escritor fundamental con espíritu de fotógrafo
Diario AmanecerDiario Amanecer
Técnica y autoría en talleres de fotografía del IPBA
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'Mi oficio es arder', jóvenes laguneros compartieron sus versos en 'slam' poético

La noche del primer domingo del año recibió la poesía de voces laguneras. Fue después de las 19:00 horas del 4 de enero cuando, en el espacio cultural independiente de La Tinta, se dio la tercera llamada. “Mi oficio es arder”, así fue nombrado este ‘slam’ poético, con un título inspirado en la obra del poeta chiapaneco Efraín Bartolomé. La poesía fue una llama viva. Bien decía el autor venezolano Rafael Cadenas: “Frente al poema, estamos en contacto con palabras que se reaniman en nosotros, que dependen de nuestra respuesta para cumplirse”. Sara Escajeda fue la primera en tomar el micrófono. Ante las palmeras iluminadas de la avenida Morelos, se aproximó el celular. Leyó. Primero un ver... Más información -- 'Mi oficio es arder', jóvenes laguneros compartieron sus versos en 'slam' poético»

Source LogoEl siglo de Torréon
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“Somos nuestros propios monstruos”: Bernardo Esquinca

El escritor Bernardo Esquinca (Guadalajara, 1972) charla con MILENIO sobre su nuevo libro, Rey Lepra (Almadía), una colección de 12 cuentos de terror que trascienden las fronteras geográficas para explorar los aspectos más oscuros de la naturaleza humana.¿Qué te ofrece el cuento para narrar el horror citadino?Me siento cómodo en ambos géneros, pero implican retos y herramientas distintas. El narrador debe entender qué conviene a cada historia. En el caso del cuento, la prioridad es la anécdota y no tanto el desarrollo de los personajes. La novela requiere una evolución amplia de los protagonistas; el cuento, en cambio, utiliza a los personajes como sostenes de ideas o cimientos de la atmósfera. Para Rey Lepra, me interesaba poner temas específicos como el sistema predatorio actual: la depredación de animales, de ecosistemas y de cuerpos. El cuento me ofreció el espacio ideal para entrar y salir con efectividad sin entretenerme en la construcción psicológica profunda.¿Esa estructura directa contribuye a que la historia sea más terrorífica?Julio Cortázar utilizaba una metáfora del boxeo: el cuento debe ganar por knockout y la novela por puntos. El cuento es un puñetazo a la cara al tener poco espacio; el enfoque total recae en el impacto. La novela es un abismo que permite sumergir al lector durante más tiempo, pero el cuento ofrece una efectividad más a botepronto. Como lector, si quiero una cachetada, leo cuentos; si quiero hundirme en arenas movedizas, busco una novela.¿El horror está cerca de todos?O uno mismo frente al espejo. Somos nuestros propios monstruos y, paradójicamente, los necesitamos para sentirnos humanos. Todos albergamos un monstruo interior; algunos están más desarrollados que otros. Creativamente hay que desatar a los demonios, pero en la vida cotidiana debemos domesticarlos. Históricamente, el monstruo literario ha funcionado como un reflejo. El vampiro o el hombre lobo son proyecciones de nuestra condición de predadores. Creamos al “monstruo exterior” para decir que el mal está fuera, pero es un ejercicio de terapia para no admitir que ese horror habita en nosotros.¿Es más efectivo el terror cuando nace de la indiferencia o de la soledad que de lo sobrenatural clásico?Es un método necesario para ampliar los mecanismos de reflexión. El vampiro es una metáfora romántica y efectiva que a todos nos gusta, pero el horror cotidiano, el que ocurre en departamentos de clase media o en el Metro, obliga al lector a confrontar su realidad. Acudir a lo cotidiano permite que el género evolucione y no se quede estancado en los castillos góticos.¿En Rey Lepra exploras diversos escenarios geográficos y urbanos?Es el libro más personal que he escrito. Contiene anécdotas de mi infancia, adolescencia y madurez. Es lo más cercano que he escrito a la autoficción, aunque siempre bajo el filtro de lo sobrenatural. Al cumplir 54 años, la mirada vuelve al pasado para entender quiénes somos. Hay relatos donde el protagonista se llama Bernardo porque apenas hay metáforas. Por ejemplo, incluí una historia que sucede en la calle de Ayuntamiento que es totalmente real. Viví en un edificio donde ocurrió un feminicidio; mi vecino era el escritor J.M. Servín y la madre de mi hija también aparece en el texto. Me obsesioné con ese hecho real y lo trasladé al papel.¿Te gusta asustar al lector?Es una pregunta difícil. No sé si mi objetivo es asustar a alguien. Mi intención es inquietar, incomodar y explorar el lado oscuro para encontrar respuestas sobre la condición humana. Sacar a la gente de su comodidad es fundamental, porque a veces estamos demasiado cómodos con la realidad que percibimos. La literatura de terror presenta otras posibilidades de la realidad y eso siempre incomoda. Si como efecto colateral el lector siente miedo, me parece fantástico.¿En qué proyecto trabajas actualmente?Estoy en la fase de investigación de una novela sobre las Poquianchis. Con ella quiero cerrar una trilogía sobre el true crime mexicano que comenzó con Asesina íntima (la Mataviejitas) y continuó con La región peninsular (sobre Gregorio Cárdenas). En el caso de la nueva novela, mi abordaje se centrará en el pasado de las hermanas, antes de que se convirtieran en el mito criminal, y en el fenómeno de la trata de personas.¿Cómo percibes la salud del género de terror en la literatura actual?No me siento solo. Hay un movimiento creciente en México y América Latina. Antes existía un prejuicio por parte de la academia y las editoriales que consideraban al terror un género menor, pero eso ha cambiado. Las editoriales están abiertas porque saben que hay calidad y público; con autores como Mariana Enríquez, Liliana Blum, Mónica Ojeda o Álvaro Bisama demuestran que es un momento extraordinario. El género no es una moda pasajera, va a seguir creciendo.

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De no creer. Éste es el lugar donde están los restos de los Reyes Magos, según la Leyenda

Durante la víspera del 6 de enero, miles de personas en todo el mundo tenemos en mente a los Reyes Magos, tres personajes que, de acuerdo con la religion católica, acudieron a Belén para darle regalos al Jesús que acaba de nacer. Con el paso del tiempo, la historia de Melchor, Gaspar y Baltasar sigue pero ahora ellos traen juguetes. ¿Sabes en qué lugar están sus restos? En MILENIO te contamos.Aunque el origen de los tres Reyes Magos sigue siendo un tema de discusión, la realidad es que los restos de cada uno sí se encuentran en un sitio que, además se ha encargado de atraer millones de turistas que lo ven como parte de un viaje religioso; sin embargo, la leyenda del lugar donde 'descansan' es tan impresionante como la Catedral misma.​¿Cuál es la leyenda del lugar donde están los Reyes Magos?Los restos de los Reyes Magos se encuentran en la Catedral de Colonia, en Alemania, un lugar que no solo atrae a turistas con el fin de estar frente a los restos, sino que además se trata de un lugar con arquitectura gótica que es fascinante de ver.Todo comienza con la leyenda del pacto con el diablo, una que además hay que decir, es de las historias más famosas de Colonia y explica, de forma mística, por qué la catedral tardó más de 600 años en terminarse.El protagonista es el Maestro Gerhard von Rile, el primer arquitecto de la catedral, quien inició la obra en 1248.East view of the Cologne Cathedral with Hohenzollern Bridge at dawn.Oh my word, this is a true must-see before you die.GERHARD VON RILE - (c. 1210/1215-1271). COLOGNE CATHEDRAL’S first master builder. pic.twitter.com/S9nKCFdz7l— Lyndon Mytton (@LyndonMytton) May 12, 2020 La apuesta con el diabloLa leyenda cuenta que Gerhard estaba obsesionado con construir la catedral más grande y hermosa del mundo, pero se sentía frustrado porque el progreso era lento y los planos eran increíblemente complejos.Un día, mientras caminaba por la orilla del Rin, se le apareció un hombre (el diablo disfrazado) y le hizo un desafío:"Yo puedo terminar esta catedral en solo tres años. Si lo logro antes de que el primer gallo cante en la mañana del tercer aniversario, tu alma me pertenecerá. Si fallo, la catedral será tuya y de la ciudad".Gerhard, creyendo que era imposible terminar una obra tan colosal en tres años, aceptó el pacto y lo selló con sangre.El ingenio de la esposaEl diablo comenzó a trabajar a una velocidad sobrenatural. Cada noche, los muros subían metros y las torres se elevaban ante el asombro de Gerhard, quien entró en una profunda depresión al ver que perdería su alma.Su esposa, al verlo tan afligido, le sacó la verdad. Decidida a salvarlo, ideó un plan. Sabía que el diablo dependía del canto del gallo para marcar el tiempo. Durante días, ella practicó hasta que logró imitar a la perfección el canto de un gallo.El día del desenlaceEn la mañana del tercer aniversario, antes de que saliera el sol y cuando al diablo solo le faltaba colocar una piedra final en el techo, la esposa de Gerhard se escondió cerca de la obra y cantó como un gallo.Inmediatamente, todos los gallos de la ciudad despertaron y comenzaron a cantar también. El diablo, furioso al creer que había perdido legalmente, comprendió el engaño. Según la leyenda, en su rabia, derribó parte de lo que había construido y lanzó una maldición:"¡Nunca se terminará esta catedral mientras el mundo exista!"GERHARD VON RILE - (c. 1210/1215-1271). COLOGNE CATHEDRAL’S first master builder.This is a staggering masterpiece. One would have 'chills of spiritual joy' to witness it's vision in the moonlight. pic.twitter.com/1QJoepmqKu— Lyndon Mytton (@LyndonMytton) March 29, 2021 La leyenda termina diciendo que Gerhard, abrumado por la culpa y el miedo, saltó desde una de las torres. Se dice que el diablo, transformado en un perro negro, lo persiguió en su caída para reclamar su alma de todos modos.Curiosamente, la construcción de la catedral se detuvo por completo en el siglo XVI y permaneció inconclusa por casi 300 años (con una grúa de madera abandonada en lo alto de una torre que se volvió parte del paisaje).No fue hasta 1880 que se terminó finalmente. Aun hoy, la catedral siempre tiene andamios por reparaciones constantes, lo que hace que los habitantes de Colonia digan, entre bromas, que "la maldición del diablo sigue vigente", pues el día que se terminen las obras por completo, llegará el fin del mundo.¿Cómo llegaron los restos de los Reyes Magos a Colonia?Se dice que los restos de los Reyes Magos fueron recuperados en el año 300 d.C. en Saba. Santa Elena, quien era madre del emperador Constantino, fue quien los encontró durante su peregrinación a Tierra Santa y los llevó a Constantinopla.En el siglo IV, el emperador se los regaló a Eustorgio, obispo de Milán y durante siglos estuvieron en la Basílica de San Eustorgio en Italia.No obstante, el emperador Federico Barbarroja saqueó Milán y le entregó las reliquias como botín de guerra al arzobispo de Colonia, Rainald von Dassel.La Catedral de Colonia, una de las obras góticas más impresionantes del mundo, fue construida específicamente para albergar este relicario, ya que las reliquias atraían a tantos peregrinos que la antigua iglesia se quedó pequeña.Cuando se abrió el relicario en 1864, se encontraron los restos óseos de tres hombres: uno joven, uno de mediana edad y uno anciano, lo que coincide con la descripción tradicional de Gaspar, Baltasar y Melchor.Ahora, el escudo de armas de la ciudad de Colonia, cuenta con tres coronas, las cuales representan precisamente a los tres Reyes Magos que "viven" allí.MBL

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Muere Calbo, ícono del rap francés y miembro de Ärsenik, a los 52 años

Calbo, reconocido rapero francés y miembro del influyente dúo Ärsenik, falleció este domingo a los 52 años, informó su familia.Su nombre real era Calbony M’Bani, y junto a su hermano Lino, fundó Ärsenik en 1992, convirtiéndose en una de las voces más representativas del rap francés de los años 90.El artista dejó una profunda huella en la escena musical, compartiendo escenario y proyectos con figuras como Passi, Doc Gynéco y Stomy Bugsy, dentro del colectivo Secteur Ä, una plataforma clave para el hip hop en Francia.Entre sus canciones más recordadas se encuentran Boxe avec les mots y Une affaire de famille, que formaron parte de su primer álbum Quelques gouttes suffisent (1998), certificado doble disco de oro.Su trayectoria continuó con el lanzamiento de Quelque chose a survivant en 2002, otro álbum que alcanzó doble disco de oro y consolidó su reputación como referente del rap urbano francés. Además, en 1999, Calbo formó parte del grupo Bisso Na Bisso junto con otros raperos de origen congoleño, produciendo los álbumes Racines (doble disco de oro) y Africa (2009).En 2021, el rapero compartió su historia en el libro Quelques gouttes de plus, donde relató veinte años de su carrera y la evolución del hip hop en Francia. Su legado ha sido recordado por colegas y fans, como el rapero Rohff, quien escribió en redes sociales:“Hemos perdido a un gran hombre del rap y a un hermano mayor en la vida. Más allá de sus logros en el rap, recuerdo toda la fuerza y ​​positividad que transmitió a lo largo de los años a mi generación y a las que siguen”.La familia de Calbo no ha revelado la causa de su muerte, aunque se sabe que el artista había sido hospitalizado anteriormente debido a complicaciones por diabetes. Con su partida, el rap francés pierde a una de sus voces más icónicas, y su música continúa inspirando a nuevas generaciones tanto en Francia como en todo el mundo.Con información de EFE / JCM

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"Jane Austen no es ‘cosa de mujeres’, es de cualquiera con sentido del humor y curiosidad por cómo funciona el mundo”

“La Inglaterra en la que creció Jane Austen era una sociedad rígida como un corsé: arriba del todo los pares del reino, luego la gentry como los Austen, después la clase media que empezaba a enriquecerse con el comercio y las colonias, y abajo los jornaleros y los nuevos obreros de las fábricas que ya asomaban”, dice Yesenia Delgadillo, egresada de Creación literaria de la UACM y coordinadora editorial en la librería El Gato Lector.Este 16 de diciembre se cumplieron 250 años del nacimiento de la escritora, una de las más leídas en el mundo no solo actual sino en el de su época.En los albores del siglo XIX, en su natal Inglaterra, Austen (1775-1817) era una escritora muy leída, admirada por mujeres y hombres por igual, entre ellos uno muy especial: “El primer fanático famoso que tuvo fue Jorge, príncipe de Gales y príncipe regente quien, a través de su bibliotecario, le pidió la dedicación de Emma. Además, sir Walter Scott, que en 1815 era el escritor más famoso del planeta, escribió una reseña larguísima diciendo que nadie retrataba la vida cotidiana como ella”, dice Delgadillo. La experta dice que Winston Churchill leía Orgullo y prejuicio para relajarse en plena Segunda Guerra Mundial. “Rudyard Kipling se la sabía casi de memoria. Nabokov daba clases sobre ella en Cornell, y C. S. Lewis la ponía entre sus 10 novelas favoritas de la historia”.Rocío Saucedo, doctora y maestra en Letras por la UNAM, dice que la escritora no tenía en buena estima al príncipe regente, quien años después fue el rey Jorge IV, de 1820 a 1830. “Esto debido a sus escándalos de promiscuidad, pero aun así ella no pudo negarse y Emma se publicó con una dedicatoria él. Otro admirador de Austen fue su contemporáneo, el célebre escritor sir Walter Scott. “Desde entonces, se podría decir que ella ha sido muy apreciada por un público femenino, pero no exclusivamente. En la academia, por ejemplo, varios especialistas en su obra son hombres. La crítica social realizada por Austen y el lenguaje que emplea para ello no son sólo de interés femenino”.Su mundoEl contexto histórico y social en el que vivió Jane Austen nutrió su literatura, algunas veces más, otras menos. Esto fue clave para ganarse al público de su época: “Europa ardía: las Guerras Napoleónicas duraron casi toda su vida adulta (1793-1815). Dos de sus hermanos fueron oficiales de la Marina; en cualquier momento podía llegar la noticia de que un buque inglés había sido hundido. El país vivía en alerta permanente, con impuestos altísimos y un patriotismo exaltado. Además, la Revolución Francesa había aterrorizado a la clase propietaria. Por eso la sociedad inglesa de 1800 se volvió todavía más conservadora, más obsesionada con la etiqueta, la propiedad y el ‘qué dirán’”, comenta Delgadillo.“Este periodo en la historia inglesa se caracteriza por la elegancia desplegada en los encuentros sociales (como los famosos bailes) de las clases medias y altas y cierto refinamiento en las modas y los comportamientos. Estos rasgos son muy reconocibles en la narrativa de Austen”, dice la doctora Saucedo.Apasionada de su obra, Delgadillo comenta que en ese mundo tan estrecho —bailes de pueblo, visitas de cortesía, temporadas en Bath, cartas que viajaban durante días, rumores que podían destruir una reputación en una tarde— Jane Austen vivió siempre. “Nunca se casó, vivió como ‘pariente pobre’ después de la muerte de su padre en 1805, y escribió sus seis novelas mayores en salitas alquiladas o en la casita de Chawton que su hermano Edward le cedió”.La doctora Saucedo considera que el entorno social al que la autora prestó particular atención fue el de una clase social llamada landed gentry. “Este término se refiere a una élite formada por familias poseedoras de tierra y que podían darse el lujo de subsistir, a veces de manera muy holgada e incluso en la riqueza, con base en sus rentas. La sociedad inglesa siempre ha estado obsesivamente estratificada e incluso dentro de esta misma clase había posiciones diferenciadas”.Para Delgadillo, los libros de Austen son tratados de poder, dinero y estrategia disfrazados de bailes de salón. “Cualquier hombre que haya jugado al ajedrez, haya leído Maquiavelo o simplemente haya intentado ligar reconoce al instante el tablero en el que se mueven Darcy, Knightley o el capitán Wentworth. Sus heroínas ganan con la cabeza, no con lágrimas. Elizabeth Bennet destroza a Darcy con cuatro frases bien puestas y él termina más enamorado que antes”.Sostiene que cuando alguien dice que Austen es para chicas, “normalmente es porque solo ha visto la portada rosa o la foto de Keira Knightley con vestido imperio. Jane Austen no escribe para mujeres ni para hombres. Ella no es ‘cosa de mujeres’. Es cosa de cualquiera que tenga sentido del humor, y curiosidad por cómo funciona de verdad el mundo”.Humor y lenguaje fascinantesCon un posgrado en estudios de género, Saucedo comenta que las tramas de Jane Austen son entretenidas pero también de una complejidad que invita a la reflexión. “Es decir, pueden ser leídas como romances, pero también como sátiras agudas, entre muchas otras posibilidades. Además, están escritas con un lenguaje sumamente sugerente, que no se agota en una lectura ni en varias”. Today we celebrate 250 years of Jane Austen ✨Her stories have shaped how we imagine the world of the late 18th and early 19th centuries, and through countless film and TV adaptations, her name has become inseparable from the neoclassical style of the era. pic.twitter.com/u9MuJKisQz— V&A (@V_and_A) December 16, 2025 La doctora dice que las voces narrativas que relatan estas historias ironizan, construyen tensión emocional, van creando expectativa, sorprenden, nos mueven a la empatía y al juicio moral. “Estas novelas muestran personajes, especialmente mujeres, que validan sus sentimientos en, al menos, dos sentidos: no sometiéndolos a la maquinaria social y sus convenciones pero, a la vez, construyéndose activamente a partir de ellos como sujetos éticos, es decir, como personas con una responsabilidad moral hacía sí mismas y hacia la colectividad a la que pertenecen. “Creo que cualquier narrativa que combine esto llamará poderosamente la atención. Pero si, además, dicha narrativa tiene un humor inteligente y un uso fascinante del lenguaje, estaremos, como hoy, celebrando el nacimiento de su autora 250 años después”.Saucedo piensa que con sus obras buscamos otros modos de relacionarnos con lo que representan: “Celebrar su presencia en nuestra vida, expresar nuestra identificación y nuestro sentido de pertenencia a una comunidad que comparte ese interés y esa admiración. Esto sucede con muchos autores y muchas autoras, pero Austen particularmente genera comunidades lectoras muy definidas, muy entregadas y activas”.Soltera por convicciónPara Saucedo, hay dos razones por los que la escritora inglesa es un referente para las mujeres: “Porque todas sus novelas tienen en común la presencia de una heroína que navega las aguas turbulentas de una vida social fuertemente regulada por el patriarcado y otro tipo de estructuras de poder y logra, al final, afirmar sus deseos y, hasta donde las condiciones lo permiten, su autonomía”La otra, considera, “es por la figura misma de Jane Austen, quien forcejeó con dichas estructuras en su propia vida y logró inscribir su obra en un canon predominantemente masculino. Para muchas personas, la mayor heroína de Austen es Austen misma”.Today we celebrate the birthday of Jane Austen, one of the most influential voices in world literature. Her keen social insight, sharp wit, and unforgettable characters have transcended time, making works like Pride and Prejudice and Sense and Sensibility enduring classics. pic.twitter.com/64QYqMpF5a— Jane Austen (@austendaily) December 16, 2025 Otro rasgo de la vida de la autora que está relacionado con sus protagonistas femeninas fue no casarse:“En efecto, decidió no hacerlo. Es famosa la anécdota de que estuvo comprometida por una noche con un joven a quien conocía desde la infancia. Él le propuso matrimonio y ella aceptó, pero se retractó a la mañana siguiente. Sin duda, la unión habría sido ventajosa para ella en términos económicos y sociales, pero por su obra y sus cartas sabemos que Austen tenía la convicción de que el matrimonio no podía reducirse a eso. En aquel entonces, la mayor validación social para una mujer era estar casada y no, tristemente, escribir novelas extraordinarias. De modo que Austen renunció a no poca cosa con esta decisión”, comenta la doctora Saucedo.Delgadillo complementa: “Jane Austen no se consideraba feminista porque el concepto no existía para ella. Pero vivió y escribió como una feminista radical dentro de su tiempo: se negó a casarse sin amor, se negó a escribir mal, se negó a mentir sobre lo que veía. Ella misma lo dejó escrito: ‘Cualquier cosa es preferible a casarse sin afecto’”.La tallerista cuenta que Austen había visto demasiados matrimonios desdichados: “Su madre, siempre quejándose; primas y amigas atrapadas con maridos mediocres o crueles; su hermana Cassandra, que perdió a su prometido y nunca quiso a nadie más. Jane llegó a la conclusión de que un mal matrimonio era peor que la pobreza”.BSMM

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Elena Poniatowska: Conciertos dominicales

Cuando salgo a caminar en el parque de La Bombilla, donde asesinaron a Álvaro Obregón en 1928, veo grupos de jóvenes que bailan, otros juegan futbol, otros más cantan o tocan alguna pieza musical y pienso que este parque tan generoso sería un gran escenario para ellos. Pero sólo cuando se celebra la Feria de las Flores, en julio de cada año, se ve un templete con luces y sonido que algunos afortunados pisan. Con Alberto Beltrán y mi hijo mayor, Mane –todavía un niño–, recorrí la Ciudad de México. Recuerdo que en varios parques y jardines públicos había templetes improvisados en los que se presentaban cantantes locales cada domingo y las familias acudían a escucharlos. Este cuento breve se publicó en la primera edición de Todo empezó el domingo, con las notables ilustraciones de Alberto Beltrán.

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Los susurros del ahuehuete: un avistamiento al futuro de la crónica mexicana

DOMINGA.– Elahuehuete no florece para la foto. No estalla en colores de temporada ni se deja seducir por la lógica de lo inmediato. Crece lento, profundo, casi en silencio. Sus raíces se extienden durante siglos y, cuando por fin se le mira con atención, apercibimos que está ahí desde hace generaciones. Pensar el futuro de la crónica mexicana exige una metáfora parecida: no como una moda narrativa, sino como un organismo de larga duración, capaz de sobrevivir a la ansiedad del clic y a la dictadura de la urgencia.ElÁrbol del Tule, el venerable ahuehuete de Oaxaca, ha vivido más de dos mil años. No es flor de verano, como las bugambilias o los girasoles. Es un cuerpo antiguo que acumula capas de tiempo. Frente a la emergencia de lo efímero –alertas, tendencias,breaking newsque envejecen en minutos– la crónica reposada adquiere hoy un valor renovado en el ecosistema periodístico. No por romanticismo, sino por evidencia.Los datos lo confirman: la crónica bien escrita, la que profundiza en un fenómeno, la que explica una realidad y siembra conversación, retiene a las y los lectores durante más tiempo que la noticia fugaz. Incluso los robots que miden clics, scroll y permanencia empiezan a darle la razón a una intuición vieja.La crónica nació para durar. No compite con la primicia ni con la velocidad, sino con el olvido. Funciona como antídoto a lo efímero, como una pausa necesaria en medio del ruido. Alma Guillermoprieto ha insistido en que la crónica es una forma de historia viva: no la grandilocuente, sino la que se escribe desde la experiencia, el cuerpo y la calle. Por eso no se agota al publicarse. Se convierte en material de consulta, en archivo narrativo, en una forma de memoria que se reactiva cuando el presente necesita explicarse.Si el ahuehuete crece hacia abajo antes de expandirse hacia arriba, la crónica hace algo similar: profundiza antes de iluminar. Esa profundidad explica otro rasgo central de su futuro: la democratización de la voz. Durante décadas, la crónica estuvo dominada por miradas verticales, por narradores que observaban desde arriba. Hoy el tronco se ensancha. Aparecen más sujetos narrando y más sujetos narrados. Mujeres, jóvenes, comunidades desplazadas, cuerpos enfermos, territorios en disputa. No como decoración, sino como centro. Antes de “dar voz”, la crónica escucha, observa, respira.El sello de autor: la importancia del punto de vistaLa crónica contemporánea recupera el uso de técnicas literarias, estilo propio, mirada singular, humor narrativo y otras formas de seducción que permiten que una historia cautive al lector. Martín Caparrós ha defendido la idea de que la crónica debe leerse como literatura sin dejar de ser periodismo. No para embellecer la realidad, sino para hacerla legible. El humor –cuando aparece– no trivializa: desmonta solemnidades, revela contradicciones, afila la crítica.En un entorno saturado de contenidos ligeros, la crónica se vuelve un género en resistencia frente a la frivolidad. Resiste la simplificación, la moraleja rápida, el dato suelto sin contexto. Leila Guerriero lo ha dicho con claridad: la buena crónica no está hecha para tranquilizar al lector, sino para incomodarlo con precisión. De ahí que sea, inevitablemente, una experiencia subjetiva. El cronista no desaparece; se hace responsable de su mirada. Ese es el pacto con el lector: “esto es lo que vi, cómo lo vi y desde ahí te lo cuento”.Ese sello de autor no es un vicio, sino una raíz. No hay buena crónica sin punto de vista. La crítica al estilo piramidal del periodismo clásico no es una pose: es el reconocimiento de que la vida no ocurre en orden de importancia, sino en capas, pliegues y detalles mínimos. Mirar los detalles –lo que otros consideran irrelevante– es quizá el gesto más político del género. Juan Villoro ha insistido en que el cronista es alguien que se fija en lo que no hace ruido. En ese gesto está la búsqueda del lado oculto, la otra verdad, no la versión oficial ni la más repetida.Por eso la crónica se parece tanto a una novela de la realidad. Trabaja con escenas, personajes, atmósferas, sin inventar nada. Gabriel García Márquezlo formuló con sencillez: la realidad latinoamericana no necesita exageraciones, sólo ser bien contada. Observar con paciencia, verificar con rigor y narrar con claridad. Esa tríada sigue siendo vigente en un mundo editorial que ensalza la velocidad y desdeña la profundidad, mientras los lectores buscan remanso, refugio en la sombra de algún ahuehuete.El futuro de la crónica mexicana—latinoamericana, iberoamericana— también pasa por un cambio material: el espacio dejó de ser una limitante. La web abrió un territorio donde escribir largo ya no es un pecado editorial. Una prosa profunda garantiza lectores fieles y permite honestidad narrativa. Los nuevos formatos también son áreas de oportunidad: un reel, un podcast, una infografía interactiva… La crónica no pide permiso para existir: encuentra a su audiencia en la calidad, no en la urgencia. No crece de la noche a la mañana. Se toma su tiempo.En una época obsesionada con lo instantáneo, el periodismo narrativo apuesta por otra temporalidad. No corre: permanece. No grita: susurra historias. Su futuro no está en competir con la noticia, sino en complementarla, cuestionarla y, a veces, corregirla. Mientras exista alguien dispuesto a mirar con atención y alguien más dispuesto a leer con paciencia, la crónica mexicana seguirá creciendo como el ahuehuete: lenta, profunda y difícil de derribar.Una mirada a las raíces del ahuehueteHay clichés que envejecen mal y otros que se reciclan con sorprendente terquedad. Que la gente joven no lee. Que no escribe largo. Que prefiere el scroll a la pausa. Que carece de paciencia para la crónica. Esta edición de DOMINGA decide mirar esos lugares comunes con calma y luego apartarlos del camino. La primera edición de 2026 es un Especial de Cronistas Menores de 30 Años: un avistamiento al futuro de la crónica en español.Las siete historias reunidas aquí exploran temas como migración, gentrificación, derechos laborales, feminismo, cuerpo, territorio y placer. Son los temas de nuestro tiempo: un presente que se alimenta de inquietudes añejas y echa luces sobre el mañana.Estamos frente a piezas que asumen el riesgo de mirar el mundo desde donde duele, desde donde se desplaza, desde donde el cuerpo se quiebra o se celebra. Lo que aparece con nitidez es una sensibilidad generacional que entiende que la política ya no se limita a los discursos oficiales: está en el trámite que no llega, en la renta que se dispara, en el algoritmo que romantiza la desigualdad, en el territorio que se defiende, en el derecho a descansar y en la necesidad de encontrarse con otros.La migración abre el mapa. La ruta imposible: México rescata a una familia palestina de Gaza es una crónica que explora la travesía de personas que huyen de una guerra lejana y llegan a nuestro país empujados por la tradición de asilo. Y se enfrentan a la burocracia. No hay banderas ni discursos grandilocuentes: hay papeles, entrevistas, esperas interminables y una geopolítica que se filtra en la vida cotidiana. La historia se vuelve entonces una lupa: acerca lo que parecía distante y muestra cómo las decisiones globales se encarnan en cuerpos específicos.El futbol, ese espectáculo que promete fiesta y progreso, aparece desde el reverso. Las obras, los cercos y el reordenamiento urbano transforman barrios enteros. Los damnificados del Mundial: comerciantes, vecinos, estudiantes se adelanta al gran evento y lo desinfla cuando se cuenta desde abajo. Aquí el relato no celebra: documenta el costo y cuestiona la narrativa del beneficio compartido.La gentrificación, por su parte, ya no se describe con neutralidad académica. Se camina. Se escucha. Se ironiza. La zona que se vende como cosmopolita pierde capas culturales a la misma velocidad con la que suben los precios. El idioma inglés irrumpe, los comercios mutan, el barrio se vuelve vitrina. Gringolandia ya está entre nosotros: anda por los rumbos de la Romaexhibe que esta generación no se limita a nombrar el fenómeno: lo sitúa en su experiencia diaria y lo escribe con una mezcla de observación fina y desconfianza hacia el discurso aspiracional.Los veinteañeros que colaboran en esta edición nos ofrecen un avistamiento a las raíces del ahuehuete: ellas, ellos y elles traen el pulso de las discusiones de nuestro tiempo, no la visión que domina en las redacciones, salas de prensa o manuales de periodismo. Sus enfoques dan pistas para entender el futuro de la crónica: miradas propias, democratización de las voces, ojo político, reclamo de derechos. El territorio, el cuerpo, el algoritmo, el placerDesde el sur de la Ciudad de México, el territorio vuelve a ser protagonista. Mujeres que históricamente quedaron fuera del crédito, la propiedad y la voz toman control frente al turismo desbocado y el abandono institucional en Las chinamperas de Xochimilco reclaman la tierra, el agua y el futuro. El folclor deja de ser paisaje para convertirse en disputa. El relato funciona aquí como archivo vivo: registra una lucha que mezcla género, ecología y memoria comunitaria, sin convertirla en postal ni en consigna vacía.El cuerpo irrumpe como tema político. No el cuerpo idealizado de las redes, sino el cuerpo que falla, que duele, que no rinde según los estándares del mercado laboral. Historias de mujeres expulsadas de sus trabajos cuando la enfermedad se vuelve visible. No es flojera: el exilio laboral de las mujeres con Ehlers-Danlosrevela mecanismos de exclusión. La crónica se convierte en denuncia íntima: muestra cómo la productividad obligatoria deja fuera a quienes no encajan en su molde.TikTok romantiza a las ‘tradwives’: millones trabajan sin sueldo en México interroga a las plataformas digitales, esos espacios donde se fabrican deseos y se venden estilos de vida. El regreso de las esposas tradicionales que cocinan y son superfelices no empata con la realidad de las mayorías. Detrás del filtro, millones sostienen hogares sin salario, sin reconocimiento y con una carga emocional que no aparece en las pantallas verticales. El relato entra al algoritmo para desmontarlo, sin ingenuidad tecnológica ni moralismos.Y está el placer. El encuentro. En una ciudad rota por baches, tráfico e incertidumbre, grupos de jóvenes se apropian del asfalto sobre ruedas. Jugar como forma de libertad, identidad y cuidado colectivo. No es evasión: es comunidad. No es moda: es una manera de resistir la hostilidad cotidiana. La CdMx sobre ruedas: la comunidad de chiques que patina de noche es una pieza de periodismo narrativo que explora una escena urbana que muchos vemos sólo de reojo.Leídas en conjunto, estas siete crónicas delinean un trazo común: la Generación Z escribe desde la conciencia de que lo íntimo es político y lo cotidiano es histórico. No busca la objetividad fría, pero sí la honestidad. No renuncia a la belleza del lenguaje, pero no la usa para anestesiar el conflicto. Hay humor, hay rabia, hay ternura. Hay una desconfianza sana hacia los relatos oficiales y una curiosidad insistente por las vidas que no suelen ocupar el centro.Este especial no pretende canonizar a nadie ni declarar el fin de nada. Es, simplemente, una ventana abierta. Un avistamiento. La crónica del futuro no llega envuelta en solemnidad: llega con autores que aún no cumplen 30 años: la mayoría escriben largo, discuten los clichés y se atreven a mirar el presente con ojos propios. DOMINGA celebra ese gesto y lo pone en circulación.Pásale: hay que leer para contarla.Cronistas participantes:Kathia M. Dorantes (UNAM), Daniel Galán (UAM), Sofía Frausto (Casa Lamm); Mariana Morales Meneses, José Pablo De Buen González, María Rebollar Fritz y Michelle Alencaster Rocha (Ibero); Brian Rosales León, Dagmar Cervantes, Valeria González, Valeria Gastellum, Denisse Enríquez, Natalia Croda, Ximena Soriano, Mariana Rivero, Ana Valeria Flores, Roselyn Garcés, Joshua Antúnez Flores, Alejandra Oropeza Casillas, Paloma Sofía Ramírez Ramírez, Sashy Miranda Escamilla Chávez, María del Carmen Gómez Gamper Sánchez (Tec de Monterrey).

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Venezuela, música y cultura: el legado del Sistema de Orquestas y Coros Juveniles e Infantiles

Uno de los últimos eventos culturales de Nicolás Maduro, presidente de Venezuela, antes de su captura por los Estados Unidos, fue la entrega de libros de la colección “25 para el 25”, dedicada a jóvenes entre 15 y 30 años; una compilación que reúne obras de literatura latinoamericana editadas por el Fondo de Cultura Económica.El director del FCE, Paco Ignacio Taibo II, en un evento simultáneo realizado en el Zócalo, presumió que Maduro omitió los protocolos de seguridad para entregar directamente en las manos de jóvenes venezolanos los ejemplares y hasta se tomó una selfie con ellos.Monte Ávila Editores Latinoamericana y el Fondo de Cultura Económica distribuyeron 200 mil ejemplares en Venezuela. La colección se entregará en las 36 sedes de la red de librerías a nivel nacional, así como en universidades, liceos, bibliotecas y circuitos comunales.“El Sistema”: El milagro que sobrevive a la crisisUno de los proyectos culturales más importantes de Venezuela es el Sistema de Orquestas y Coros Juveniles e Infantiles, creado por el maestro José Antonio Abreu (1939-2018), que se reprodujo en México con mucho éxito.Es una obra social y cultural fundada en 1975 con el fin de establecer orquestas sinfónicas y coros como instrumentos de organización social y desarrollo.El creador de “El sistema” implementó el programa que consiste en el rescate y formación de niños de recursos escasos a través de la música. Por esto, el maestro Abreu recibió reconocimientos en el mundo y uno de sus alumnos más reconocidos a nivel mundial es el director de orquesta Gustavo Dudamel.Según información de su página oficial, el sistema exhibe una realidad calificada como “el milagro musical venezolano”: más de 1,012,777 niños, niñas y adolescentes están asimilados al estudio de la música e incluidos en un sistema de formación en el que se les inculcan valores sociales, morales y espirituales.Letras y Arte: La soberanía cultural de Venezuela“Venezuela es un país de poetas”, afirma Giordana García Sojo. Voces como José Antonio Ramos Sucre, Enriqueta Arvelo Larriva y Vicente Gerbasi influyen en las generaciones actuales.En cuanto a las artes plásticas, pintores como Arturo Michelena, Cristóbal Rojas y Martín Tovar y Tovar dejaron obras fundamentales como “Miranda en la Carraca” o “La Batalla de Ayacucho”.En el siglo XX destaca Armando Reverón y el maestro del arte cinético Jesús Soto.Hoy, museos como la Galería de Arte Nacional, el Museo de Bellas Artes y el Museo de Arte Contemporáneo de Caracas (MACC) resguardan un patrimonio de más de 3,000 obras, incluyendo piezas de Matisse, Picasso, Miró y Chagall.Intelectuales se pronuncian: el mundo observaDe Stephen King a Martín Caparrós y Sean Ono Lennon, hay figuras de la cultura que dieron su opinión sobre la invasión estadunidense a Venezuela sin republicar las valoraciones de otras personas.Stephen King (escritor):“Maduro no es buena persona, de acuerdo. Pero Putin tampoco, y Trump le tendió la alfombra roja. No se trata de drogas, se trata de petróleo (que en cierto modo SÍ es droga). Justo cuando uno piensa que Trump ha tocado fondo, rebota aún más”.Sean Ono Lennon (músico):“Simplemente no entiendo cómo, si estamos en contra de que Maduro gobierne el país sin haber sido elegido, ¿por qué está bien entonces que Estados Unidos gobierne el país sin consentimiento? Sinceramente, no entiendo la lógica”.Morgan J. Freeman (realizador):“No puedes elegir a tus dictadores asesinos. No se puede criticar al pequeño mientras se apoya al grande. No amas a Putin y odias a Maduro. A menos que quieras petróleo”.Lorenzo Meyer (historiador):“El ataque de Trump a Venezuela y el secuestro del presidente Maduro y la apropiación de su petróleo es el nada sorpresivo inicio de una nueva y muy mala época en la relación de EU ya abiertamente imperiales y Latinoamérica”.Martín Caparrós (periodista):“Trump se toma el trabajo de decir que Maduro era un ‘dictador ilegal’, no como él, que es un dictador perfectamente legal. Lo estoy escuchando (a Trump): nada da tanto miedo como ver a un señor tan deteriorado manejando la mayor fuerza militar del mundo”.Yuri Herrera (escritor):“Siguen llamando detención a un secuestro, así como llaman guerra a un genocidio, o personaje polémico a un pederasta”.​Santiago Roncagliolo (escritor):“El régimen de Maduro era una dictadura monstruosa. Pero un protectorado de Estados Unidos en América Latina no será mejor. Ya lo tuvimos en los años setenta. Y el resultado fueron muchas dictaduras monstruosas”.Agustín Sánchez González (escritor):“Maduro es indefendible, su gobierno claramente perdió las últimas elecciones, pero su aprehensión es una ilegalidad totalmente reprobable, debemos exigir que Trump saque las manos de Venezuela…”!

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Los días, las ideas y los libros de Bach

¿Qué leía Johann Sebastian Bach? Leía a Nicolás de Cusa, considerado el padre de la filosofía alemana; también leía al filósofo renacentista italiano Marsilio Ficino, artífice del neoplatonismo; se divertía con la cábala y el buen humor del pensador italiano Pico della Mirandola. Aprendió de Cicerón, Isócrates y de Teognis de Megara, entre otros elegantes poetas elegíacos griegos. Devoró tratados de historia de Quinto Curcio Rufo, poesía de Focílides, seguía las enseñanzas de Cebes de Tebas, el pitagórico próximo a los círculos de Sócrates que aparece en el Fedón y en el Critón platónicos.

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Blockbusters 2026: ‘La Odisea’, ‘Dune 2’, ‘Avengers: Doomsday’ y lo que se sabe de las películas más esperadas

Como cada año, la industria cinematográfica prepara películas que buscan ser un éxito en la crítica como en taquilla.Algunas están encaminadas a la temporada de premios y otras tienen como principal objetivo llenar las salas de cinede todo el mundo, pensando en el fandom que muchas de ellas tienen y que ya las esperan con ansias.Aquí, te dejamos algunos de los próximos estrenos que seguramente darán de qué hablar.​Biopics y películas basadas en historias realesEn abril llegará una de las biopics más esperadas en los últimos años: la del Rey del Pop, Michael Jackson, siendo interpretado por su propio sobrino, Jaafar Jackson (hijo de Jermaine Jackson).Michael, dirigida por Antoien Fuqua estaba prevista a estrenarse en 2025 pero se retrasó por disputas sobre cómo se adaptarán las acusaciones de abuso infantil que tuvo el artista.Se desconoce con exactitud hasta qué punto de la vida de Michael abarcará, ya que se rumoró una segunda parte ahora descartada. Al reparto se suman Colman Domingo, Nia Long, Kat Graham, Miles Teller y Jessica Sula.Por otro lado, tenemos aquellas que darán de que hablar y es que tras mucho secretismo durante su producción, el reciente tráiler confirmó el título y sinopsis de la nueva película de Steven Spielberg.El “Rey Midas de Hollywood” responsable de cintas como “Encuentros cercanos del tercer tipo”, “E.T. El Extraterrestre” y “La guerra de los mundos”, regresa al género alienígena que ayudó a definir con el thriller “El día de la revelación (Disclosure Day)” en junio.La cinta escrita por David Koepp (Jurassic Park) mostrará de manera inusual la existencia de extraterrestres a una meteoróloga interpretada por Emily Blunt, además del reparto conformado por Josh O’Connor, Colin Firth, Eve Hewson, Colman Domingo, Wyatt Russell y Henry Lloyd-Hughes.El veterano músico de 93 años John Williams sale del retiro para componer la música.Y, con todo el orgullo mexicano, Alejandro González Iñárritu describió a su nueva película protagonizada por Tom Cruise como “Algo que nunca había hecho”, se trata de “Digger” una comedia sobre un hombre que se ve a sí mismo como el salvador del mundo de una catástrofe que él provocó. Está prevista a estrenarse en octubre.¿Morirá el cine de superhéroes? Lo que viene para DC y MarvelLa prueba final para comprobar que la moda de adaptaciones de heróicos personajes de cómics no ha terminado se verá este año en 4 películas; tanto el nuevo DC como el viejo Marvel ponen sus dos cartas fuertes en el asador.En junio llegará “Supergirl”, la siguiente película del nuevo Universo de DC a cargo de Peter Safran y James Gunn, será el primer largometraje que no es dirigido por este último, sino por Craig Gillespie y está basado en el cómic de Tom King “Woman of tomorrow”.Kara Zor-El interpretada por Milly Alcock ya tuvo su cameo debut en la cinta centrada en su famoso primo, ahora en su película se explorará a fondo el trauma que vivió con la extinción de su planeta.Además tendrá que ayudar a una pequeña nueva amiga enfrentándose a Krem de las Colinas Amarillas y a Lobo interpretado por Jason Momoa.La otra apuesta de Gunn es “Clayface”, la cinta dirigida por James Watkins y protagonizada por Tom Rhys Harries centrada en el enemigo cambiaforma de Batman, catalogada en el subgénero de Horror Corporal (Body Horror), llegará en septiembre.Por su parte, Marvel apunta a una taquilla más alta en julio con “Spider-Man: Brand New Day”, la cuarta entrega centrada en el Hombre Araña de Tom Holland, ahora en un entorno más callejero después de que todos en su universo olvidaron quién es Peter Parker.Después de dirigir “Shang-Chi”, Destin Daniel Cretton toma la batuta que dejó Jon Watts como director dando una refrescada a las aventuras del arácnido con Jackie Chan y su equipo de stunts a cargo de las acrobacias.Mucho se especula del personaje que interpretará Sadie Sink pero los personajes confirmados son Punisher de Jon Bernthal, Hulk de Mark Ruffalo y a los villanos Escorpión interpretado nuevamente por Michael Mando y Marvin Jones III como Tombstone. Para cerrar el año, el jefe de Marvel Studios Kevin Feige estrenará “Avengers: Doomsday”, la cinta que reemplazó a “The Kang Dinasty” dejando de lado a Kang El Conquistador como villano y centrándose en Victor Von Doom interpretado por el ex Iron Man Robert Downey Jr. con los Hermanos Russo de vuelta como directores.El costoso filme pretende unir a los universos de Los 4 Fantásticos y los X-Men con su universo base. Dentro de su extenso elenco destaca el regreso de Ian Mckellen (Magneto), Patrick Stewart (Profesor X), James Marsden (Cyclops), Chris Hemsworth (Thor), Tom Hiddleston (Loki) y Chris Evans (Capitán América).La costosa cinta aún cuenta con sorpresas multiversales guardadas para dar pie a la colosal “Avengers: Secret Wars” que se filmará este año.Las secuelas que veremos este año 2026Gran parte de la taquilla anual de Hollywood se compone por nuevas entregas de sagas que tienen una sólida base de fans, cuando un blockbuster tiene éxito es casi seguro que buscarán convertirlo en una saga y el 2026 tendrá varios ejemplos de ello como:“El día del fin del mundo 2: Migración (Greenland 2)”, donde la familia interpretada por Gerad Butler y Morena Baccarin tendrá que salir de su búnker en Groenlandia para continuar sobreviviendo en su apocalíptico mundo.Después de que “Super Mario Bros: La película” recaudara más de 1, 362 millones de dólares en 2023 colocándose como una de las cintas animadas más taquilleras de la historia era lógico que tuviera una secuela.Para “Super Mario Galaxy: La Película”, en abril se suman Yoshi, Bowser Jr. y la princesa Rosalina a la nueva aventura basada en la extensa saga de videojuegos de Nintendo.A fines del mismo mes llegará el esperado regreso de Meryl Streep, Anne Hathaway, Stanley Tucci y Emily Blunt para “El diablo viste a la moda 2 (The Devil Wears Prada 2)”, 20 años después de la primera entrega.En 2013 Lauren Weisberg publicó el libro secuela de aquel en el que se basa la película sobre Miranda Priestly y Andy Sachs, pero fue hasta 2025 que se anunció la película y se vio al elenco grabándola en distintos puntos de Nueva York.En mayo, la estrella de The Boys Karl Urban se suma a “Mortal Kombat 2” en el rol de la estrella de cine Johnny Cage para expandir la nueva adaptación del videojuego noventero.La grabación de la cinta se vio afectada por la huelga de SAG-AFTRA en 2023 ocasionando su retraso.Los campeones de Mortal Kombat no sólo pelearán contra las fuerzas de Shao Kahn, también lucharán por la audiencia contra “The Mandalorian and Grogu” de Star Wars, pues la aportación de Jon Favreau a la galáctica saga da el salto a la pantalla grande después de 3 temporadas.Jeremy Allen White y Sigourney Weaver se suman a Pedro Pascal en la aventura contra remanentes imperiales.En el año 2000 los hermanos Wayans pusieron de moda las películas de parodia con Scary Movie, su manera de burlarse de las películas de terror de los últimos años resultó en un éxito que les fue arrebatado después de la segunda entrega, ahora han regresado para “Scary Movie 6” en junio y con ellos regresan varios miembros del elenco original encabezado por Anna Faris y Regina Hall.Disney y Pixar han decidido alargar la exitosa serie de Toy Story para una entrega más donde la amenaza para Woody, Buzz y sus amigos será la tecnología que ha acaparado la atención de los niños, además la vaquera Jessie tomará más protagonismo.“Toy Story 5” llegará a los cines en junio y al mes siguiente será turno de “Minions 3”, la séptima entrega de la franquicia conocida en México como “Mi villano favorito”.Dwayne Johnson, Jack Black, Kevin Hart y Karen Gillan se unirán una vez más al director Jake Kasdan a final de año para la cuarta entrega de la saga comenzada por Robin Williams “Jumanji”.Warner Bros y Disney tendrán un enfrentamiento el 18 de diciembre con el estreno simultáneo de “Avengers: Doomsday” y “Dune: Parte 3” de Denis Villeneuve y protagonizada por Timothée Chalamet, Zendaya, Florence Pugh, Anya Taylor-Joy, Robert Pattinson y Jason Momoa.La esperada cinta adaptará la segunda novela de Frank Herbert “El mesías de Dune” (La primera y segunda película narran los sucesos del primer libro), en esta se muestra el ascenso y caída de Paul Atreides como héroe convertido en tirano.Adaptaciones de libros y videojuegos para el 2026Realizar películas con historias 100% originales siempre representa un riesgo económico para los estudios cinematográficos, por ello también siempre han buscado adaptar libros, videojuegos e incluso juguetes.“Cumbres Borrascosas” es de las primeras adaptaciones que se verán en el cine en febrero de 2026, basada en la novela homónima de 1847 de Emily Brontë, será protagonizada por Margot Robbie y Jacob Elordi.Dos adaptaciones de novelas en el género de ciencia ficción que llegarán en Marzo son “Project Hail Mary (Proyecto Salvación)” protagonizada por Ryan Gosling bajo la dirección de Phil Lord y Christopher Miller, y “The Dog Stars” dirigida por el veterano director Ridley Scott y protagonizada por Jacob Elordi, Margaret Qualley, Josh Brolin y Guy Pearce.Una nueva oportunidad de Jared Leto para reivindicarse en la taquilla será en junio interpretando a Skeletor y peleando contra el He-Man de Nicholas Galitzine en la nueva adaptación de “Masters of the Universe”, casi 40 años después de la versión protagonizada por Dolph Lundgren.Disney fracasó con las adaptación a live-action de sus clásicos animados “La sirenita” y “Blancanieves”, pero en 2025 la adaptación de “Lilo y Stitch” fue un rotundo éxito recaudando más de mil millones de dólares a nivel mundial contra un presupuesto de cien millones.Ahora será el turno de “Moana” donde Dwayne Johnson interpretará en acción real a Maui, el semidiós al que le dio voz en la cinta animada homónima.Otro de los estrenos más esperados del año sin duda es “La Odisea” de Christopher Nolan, grabada totalmente con cámaras IMAX de 70 mm y que llegará a los cines del mundo en julio.La adaptación del poema de Homero ha generado especulación y controversia desde sus primeros vistazos por su aparente “inexactitud histórica” en vestuario y arquitectura cuando Nolan es un director conocido por buscar cierto realismo en su filmografía.La película contiene un amplio elenco donde destacan Matt Damon como Odiseo, Anne Hathaway como su esposa Penélope y Tom Holland será su hijo Telémaco, además de otros personajes mitológicos interpretados por Zendaya, Lupita Nyong'o, Robert Pattinson, Jon Bernthal, John Leguizamo, Benny Safdie y Mia Goth.Otra adaptación de videojuegos retro se estrenará en octubre, “Street Fighter” que, a diferencia de la antigua versión protagonizada por Jean-Claude Van Damme, ha dejado ver una gran fidelidad al diseño de los personajes del videojuego de Capcom como Blanka interpretado por Jason Momoa y Barlog a manos de 50 Cent, entre muchos otros actores y luchadores que conforman el reparto.Las adaptaciones de sagas juveniles regresarán en noviembre con “Los juegos del hambre: Amanecer en la cosecha”, la más reciente novela de Suzanne Collins que contará la trágica historia de Haymitch Abernathy, originalmente interpretado por Woody Harrelson y ahora por Joseph Zada en su versión joven.La cinta sorprendió por el inesperado regreso de Jennifer Lawrence y Josh Hutcherson como Katniss y Peeta para la película donde también actúan Mckenna Grace, Ben Wang, Elle Fanning, Jesse Plemons y Ralph Fiennes, varios de ellos como las versiones jóvenes de varios personajes vistos en las primeras entregas de la saga.Y por último la directora Greta Gerwig estrenará en cines y posteriormente en Netflix un reboot de Las crónicas de Narnia, en esta ocasión será el primer libro en la cronología de C.S. Lewis “El sobrino del mago”.Terror y suspenso: lo que llega este 2026Aunque alguna película de terror original como Primate, Keeper o Hokum podría dar alguna sorpresa en la taquilla mexicana, uno de los países que más consume el terrorífico género, otras cintas son las más esperadas.El 15 de enero se estrena 'Exterminio: El templo de los huesos' ('28 Years Later: The Bone Temple') grabada junto a su predecesora, el siguiente capítulo de la saga escrita por Alex Garland y dirigida inicialmente por Danny Boyle, quien le cede la silla de dirección a Nia DaCosta.Se centrará en el líder de culto Sir Jimmy Crystal (Jack O'Connell) y los mortales descubrimiento del Dr. Ian Kelson (Ralph Fiennes); además han adelantando que al final de la cinta se dará el esperado regreso de Cillian Murphy como Jim (protagonista de la primera entrega), para tener un rol más relevante en una futura entrega.'Scream 7' traerá de regreso a Neve Campbell y Courteney Cox, las final girls originales de la saga de Ghostface tras el polémico despido de Melissa Barrera, por expresar su apoyo a Palestina, y la salida de Jenna Ortega, las protagonistas de las últimas dos entregas.Marzo recibirá 'La Novia' (The Bride!), cinta inspirada en el clásico “La novia de Frankenstein” dirigida por la también actriz Maggie Gyllenhaal, y los respectivos monstruos serán interpretados por Jessie Buckley y Christian Bale.Este 2026 el reconocido director Sam Raimi presentará su cinta “¡Ayuda! (Send Help)” donde Rachel McAdams y Dylan O’Brien quedan atrapados en una isla desierta.La saga de Evil Dead (iniciada por Raimi) también presentará una nueva entrega en julio.“Evil dead: Burn” esta entrega dirigida por Sébastien Vaniček después de “Evil Dead: Rise” de Lee Cronin, quien este mismo año presentará su versión de “La momia”, cinta producida por Blumhouse Productions y Atomic Monster que no pertenece al universo protagonizado por Brendan Fraser y Rachel Weisz, la cuarta entrega de esa saga continúa en producción. A lo largo del año llegarán otras entregas de distintas sagas como “Terror en Silent Hill (Return to Silent Hill)” en enero, “Boda Sangrienta 2 (Ready or Not 2: Here I Come)” en abril, “Insidious 6” en agosto y una nueva adaptación del videojuego “Resident Evil” dirigida por Zach Cregger en septiembre.Después de revivir a “Nosferatu”, Robert Eggers retratará a hombres lobo en el medievo con “Werwulf”, uno de los estrenos más esperados a final del año protagoizado por Aaron Taylor-Johnson, Lily-Rose Depp y Willem Dafoe.Y además. Las más buscadasAvengers Doomsday es la película más buscada de 2026 en google con 823, 000 búsquedas al mes.En segundo lugar está Spider-Man Brand New Day con 368, 000 búsquedas al mes.En tercer lugar está Toy Story 5 con 301, 000 búsquedas al mes.

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“Me gusta experimentar y creerme mis personajes”: Agustín Monsreal, Premio Nacional de Artes y Literatura

Leyenda viva de la literatura mexicana, Agustín Monsreal acaba de ser galardonado con el Premio Nacional de Artes y Literatura. Heredero directo de Julio Torri, Juan José Arreola y Augusto Monterroso, ha hecho del relato breve su reino, su pasión, su vida. Es el microficcionista mexicano más conocido a nivel nacional e internacional. A sus 84 años sigue activo, con una obra extensa y de calidad, cuyas fuentes son el dominio del idioma español en textos —su mayoría de unas cuantas líneas—, en los que a la calidad literaria se aúna lo sabio y lo lúdico. De él ha dicho Elena Poniatowska: “Es la suya una Comedia Humana deleitosa, jocosa a ratos pero siempre despiadada. Sus cuentos tienen carne, se palpan, duelen. Monsreal es un escritor genuino que logra con un lenguaje popularmente poético llegar hacia nosotras las mujeres, feliz como los ríos, montado en su prosa musical y embaucadora”. Rosario Castellanos, por su parte, escribió: “Envidio en Agustín Monsreal la cantidad de mundo que posee, su familiaridad con los grandes textos de los grandes autores. Ah, y su ironía”.Es autor de numerosos libros, entre los que destacan Los ángeles enfermos, Sueños de segunda mano, La banda de los enanos calvos, Diccionario al desnudo, Los hermanos menores de los pigmeos, Sirenidades, Los pigmeos vuelven a casa, Mínimas minificciones mínimas, Breveridades y Breverismos.Recientemente, como celebración de su cumpleaños 84, publicó dos libros: Novenario de pigmeísmos y Tres cuentos aproximadamente tristes.Es un autor prolífico, vital e incansable, que aprovecha incluso las nuevas plataformas como Facebook para publicar una minificción diaria. O un “pigmeísmo”, como él les llama.Esta entrevista con el amigo, con el maestro, se da entre lecheros y cafés americanos, en el sitio de sus buenas charlas, del intercambio de libros y de tertulias, el café La Habana.¿Qué representa para ti este premio que acabas de recibir, en tu trayectoria, en tu vida actual?La posibilidad de congratularme conmigo mismo porque no he trabajado en vano durante estos sesenta años. Es un reconocimiento de que no ha sido inútil. Llegó sin que lo aspirara o lo buscara. No he sido muy afecto a los reflectores, no los eludo, tampoco los busco. Este premio me trae ideas para lo que me resta de vida activa, escritural, fantasiosa, imaginativa. Me va a permitir dedicarme a eso sin preocupaciones de índole práctica, de aquí en adelante. Es una satisfacción compartida. Lo primero que me viene a la mente son mis maestros, mis amigos maestros, con los que compartí la literatura, más que la vida. Y mis cuates, mis amigos, que son muy pocos, en realidad.¿Quiénes han sido tus maestros?Augusto Monterroso, el primero en conocencia personal. Un tipo maravilloso, me enseñó muchísimo y aprendí muchísimo con él. Me presentó a Edmundo Valadés, también un gran amigo. A su lado pude afinar muchas cosas de mi trabajo cuentístico y también de la minificción. Fue quien acuñó el término de minificción. Y Juan Rulfo, cuya conocencia fue allá por 1971, si bien la amistad real empezó diez años después. Tuvimos en común que siempre nos hablamos de usted y compartir la admiración por Efrén Hernández, el de “Tachas”. Por eso mi columna periodística se llamaba “Tachas”.Empezaste en el teatro, quisiste ser actor. ¿Cómo se da el salto a la poesía y luego al cuento, a la minificción?Empecé como lector. Venía de andar de vago por aquí y por allá y el teatro me abrió las puertas al conocimiento de otro mundo, y, por supuesto, a lo literario. Leí mucha tragedia griega. Sófocles, Esquilo, Eurípides, son mis padres literarios. Conocí a un par de dramaturgos que me echaron la mano: Emilio Carballido y Sergio Magaña. Carballido me decía: “Mira, procura leer a los escritores en tu idioma”. Me di cuenta que como actor yo solo interpretaba lo que otros habían pensado, imaginado, vivido, y empecé a sentir la necesidad de decir lo que traía en el buche: mis inquietudes, mi forma de ver y estar en el mundo. Comencé a escribir. Lo hice en un cuaderno. Luego en otro y otro más. Cada uno tenía un tono de escritura distinto. Fueron tres cuadernos, igual que tres mis maestros y tres los autores griegos que admiraba. Al cabo de unos meses me encontré con la convocatoria del premio de la revista Punto de Partida, con sus categorías: cuento, ensayo, poesía, varia invención y viñetas. Mandé una muestra de cada uno al concurso. Gané un primer lugar y dos menciones honoríficas. Nos entregó los premios el rector Barros Sierra, quien nos dijo: "Siempre procuren estar alerta para detectar a los hombres menores”. Se refería a Díaz Ordaz.Un buen espaldarazo, de principio.En lugar de darme gusto, me espanté. ¿Ahora qué hago, si no sé nada de cuento, poesía, de varia invención? Supe que había talleres literarios y entré al de Julieta Campos, de cuento. Con ella tuve mi primera publicación en un libro: Veintidós cuentos, cuatro autores. Y al de Juan Bañuelos, de poesía. Luego llegué al taller de Monterroso, de quien no tenía idea de quién era. Desde la primera sesión fue un goce cómo hablaba de literatura, cómo se expresaba de los autores, cómo era socarrón, con su sentido del humor, con la manera maliciosa de impregnarnos de conocimientos. El primer miércoles del taller soltó una pregunta: “¿Ya leyeron el Ulises de Joyce?” Por supuesto, ninguno lo había hecho, yo menos que nadie. Conseguí el libro, que era carísimo. A tropezones, empecé a leerlo. El siguiente miércoles, Monterroso preguntó: “¿Ya leyeron el Ulises?” Solo yo levanté la mano. “Llegué a la página 87”. Monterroso, con una sonrisa de esas que acostumbraba, me dijo: “¿Tanto?” Hoy sé que su pregunta sobre el Ulises era una chanza. “Usted me creyó. Usted me creyó”, se sonreía. Se puso a hablar del Ulises y a decirnos cómo acercarnos a su lectura, así como a la de otros libros. Fue una delicia. Empecé a leer autores que no tenía idea de su existencia como Lawrence Sterne, Borges, Arreola. Leí también a Monterroso. Su taller y su lectura fueron un deslumbramiento, cada sesión era un aprendizaje monumental. Un día, después de que gané el primer lugar en cuento y segundo lugar en poesía del concurso del Instituto Nacional de la Cultura Mexicana, Monterroso me dijo: “Usted ya aprendió lo que se tiene que aprender en un taller, que es poner puntos y comas. Váyase a trabajar por su cuenta y aprenda a usar sus alas”.¿Y a Rulfo cómo lo conociste?Cuando me dieron la beca del Centro Mexicano de Escritores. Los asesores eran don Panchito Monterde, Salvador Elizondo y Rulfo. Rulfo fue un poco rígido conmigo. No quedé de buenas con él debido a ese trato. No permitió que me le acercara y quedé medio dolido. Pasó el tiempo, nueve o diez años después, y me lo encontré en un homenaje a Edmundo Valadés. Yo estaba sentado junto a Elena Poniatowska, Rulfo se acercó y me confió: “¿Ya sabe lo que dije de usted en la universidad?” Puse cara de no saber. “Que es usted el único escritor joven que vale la pena leer en este país”. Desde entonces iniciamos una amistad. Ese día nos invitó a Fernando del Paso y a mí, junto con nuestras respectivas novias, a la Flor de Lis. Era amigo del dueño y nos permitió estar después de la hora del cierre. Nuestras novias tuvieron que hablar a sus casas y decir que estaban con Juan Rulfo para que les dieran permiso. Estuvimos ahí hasta las seis de la mañana. A partir de ese día nos veíamos todos los miércoles en un café que estaba en Insurgentes casi esquina con Barranca del Muerto.¿Y a Valadés?Tito Monterroso lo invitó al taller para que platicara con nosotros como cuentista. Al final nos dijo que quería leernos un cuento suyo. “Me gustaría compartirlo con ustedes, y además, aprovechando su taller, que me dieran sus opiniones”. Leyó su cuento y le dije: ”Si me permite, señor, yo tengo un par de observaciones”. Él anotaba todo lo que yo le decía, mientras Monterroso me miraba con cara de no estar a gusto con mi proceder. Por supuesto, yo no sabía lo importante que era Valadés. Me sentí apenado por mi imprudencia, por ser un ignorante, y estuve un par de semanas pensando cómo disculparme. Compré el más reciente número de la revista El Cuento y apareció un texto mío con un comentario muy elogioso de Valadés. Decidí ir a verlo a sus oficinas, que estaban en División del Norte. Me recibió amabilísimo. Dejó de hacer lo que hacía, que era formar el nuevo número de El Cuento. Nos pusimos a platicar durante . Terminó por leerme su cuento, ¡con las correcciones que yo había sugerido! Nos hicimos grandes cuates.¿Qué te hizo encontrarle el gusto a la varia invención, a las minificciones, cuando no estaban de moda como ahora?De mis tres cuadernos, el tercero era el de varia invención. Yo las llamaba “prosas esquemáticas”. Un día, se me ocurrió ir a ver a Luis Spota para llevarle unas prosas esquemáticas y al siguiente domingo fueron publicadas. Eran narraciones breves, textos que no pasaban de la media cuartilla. Publiqué esas prosas esquemáticas en el suplemento de Spota cada domingo por cerca de dos años. Aunado a esto se fortaleció la amistad con Valadés. Le echaba la mano en su revista y me daba a leer para que eligiera cuentos que podrían entrar en sus páginas. Empezamos a hablar mucho de los textos breves, porque él empezó copiando lo que hacía una revista norteamericana, que llenaba con ese tipo de narraciones los huecos que iban quedando en la formación. Él ya traía la intención de escribir cosas breves y decidió hacer un concurso de cuento breve., después uno de cuento brevísimo, hasta que llegó el de minificción.¿Podría decirse que ahí comenzó el auge de la minificción?Adquirió su carta de naturalización unos años después de que Valadés acuñara el término minificción. Su revista llegaba a toda la América de habla hispana. Incluso el cuento “El dinosaurio”, sin restarle el menor mérito, Valadés lo ponía como ejemplo de texto breve. Su popularidad se debe en mucho a Valadés.¿Cómo es tu estilo en relación a los textos breves?Fue Monterroso quien me hizo notar mi gusto por el adverbio. Una vez escribí “nochemente”, no sé para qué, y me dijo Monterroso: “No lo sobreexponga, pero úselo, sobre todo en los textos breves”. Con él conversé mucho sobre cómo afinar un texto breve para que no sobrara una palabra, para que no hubiera una de más. Discutíamos sobre cómo emplear palabras largas en una minificción, o cortas en otra. O cómo usar la puntuación en su beneficio. Eso, y los acentos. Que haya una sonoridad, una cadencia, un ritmo para cada frase. Eso también lo hacía con Valadés. Más tarde aprendí, con Rulfo, que hay que entrarle a las profundidades de la condición humana. Ese fue mi aprendizaje. Monterroso, Rulfo y Valadés eran tres hombres sabios que en ningún momento mostraron el menor rasgo de mezquindad con sus conocimientos. De ellos aprendí la generosidad. Fueron mis amigos pero continuarán siendo mis maestros.¿Qué otros elementos le añadirías al estilo Monsreal?La tragedia griega me sirvió para encontrar personajes. En el cuento es indispensable el personaje y su conflicto. La anécdota puede ser intrascendente o casi no existir, lo que importa es el personaje, su conflicto, su estado emocional, mental, físico. En mis textos no describo, solo trato de profundizar. La minificción no es cosa de extensión sino de profundidad. A eso le añadiría que he querido buscar que haya algún rasgo, alguna peculiaridad de la condición humana, a fin de que no sea un mero chiste, una mera frase muy bien hecha, que no diga nada. Procuro que haya algo qué decir acerca de la naturaleza humana. Y ahí están otra vez las cadencias, los ritmos, el fraseo. Yo no busco que las frases suenen bonitas, sino que el fraseo y la puntuación correspondan al estado emocional del personaje. Lo que llaman la atmósfera interna. Y la estética emocional. Siento que para ser buen minificcionista hay que ser buen cuentista. Si no eres buen cuentista, no te acerques a la minificción.Una crítica que le hago a muchos minificcionistas es que parecen más contadores de chistes que de verdaderas historias. Buscan ganarse adeptos mediante la sonrisa fácil, no mediante el humor inteligente o la búsqueda, en pocas palabras o frases, de la literatura.Una cosa es el sentido del humor, parecido a un estilete que entra en el cuerpo y sale y trae una gota de sangre, nada más, pero que ya provocó una hemorragia interna. Esa es la minificción, el humor de la minificción. Lo otro, la carcajada, es el navajazo en la panza para que salga mucha sangre. Es la sonrisa, no la carcajada, lo que mueve. Te pongo, por ejemplo, la creación de un personaje, si te metes al personaje y lo haces tuyo y te haces de él, se habitan mutuamente durante el periodo de concepción y creación, ese personaje va a tener vida propia. Si estás copiando lo que otros hacen o te burlas por burlarte, estás haciendo el disfraz del personaje, la caricatura del personaje. A lo mejor te sale chistoso, ¡pero no es el personaje! Hay personajes que tienen vida propia y otros que llevan disfraz. El autor se disfrazó de autor y disfrazó a su personaje de personaje. Con eso no puedo comulgar. Creen que la minificción, por otro lado, es hacer reír o tratar algo o a alguien de manera cruel, pero hay quienes lo hacen de una manera burda, copiando la realidad, calcándola, no exponiendo un conflicto humano. El problema es lo manido, lo ya hecho muchas veces por otros. Se les deshacen sus textos, porque se nota que no escriben cuento. Hay que llegar a la esencia del personaje, de la acción. A mis aforismos yo les llamo esencialismos, porque lo que se busca es la esencia. Hay que tener metas literarias, trabajar a profundidad para dejar personajes memorables, no historias memorables. Las historias siempre se van disolviendo, se metamorfosean de boca en boca. El personaje, en cambio, no. Edipo sigue vivo. Macbeth sigue vivo. Busquemos personajes que estén vivos y en la justa medida procurar hacerlo en la minificción, no importa si es una minificción de cuatro palabras o una minificción de doce líneas. Tampoco me importa la extensión. Por eso me puedo dar el lujo de hacer cuento largo, que algunos consideran novelas.Hay muchos nombres para los textos breves: minificciones, microficciones, breverismos, pigmeísmos, esencialismos, cuentos jíbaros o anoréxicos… ¿Tú cuál prefieres?Por lealtad, minificción. Lealtad al género, y lealtad a quien acuñó el término. Para mí, quien le dio carta de naturalización fue Valadés y él la llamó minificción. Ahora, por apropiación, el término que prefiero es el de pigmeísmo. El pigmeísmo para la minificción y el esencialismo para lo aforístico,Tienes 84 años y no te has cansado de escribir, lo sigues haciendo de manera incansable, diaria, cotidiana. ¿Por qué?No sé si porque soy un explorador, un descubridor, un experimentador, un insatisfecho universal. Se puede advertir desde mis primeros pasos hasta estos últimos cómo ha habido, no sé si una evolución, sí por lo menos una transformación, una modificación leve, constante, en la búsqueda de nuevas maneras de expresión tanto en el cuento como en la poesía. Busco y experimento todo el tiempo. Ahora, en estos últimos tiempos en lo que todo parece terminal, en que mis años son terminales, mi reciente caída parece terminal, o mis enfermedades, estoy trabajando textos del absurdo. Es mi soporte actual para hacer minificción. ¿Cómo confrontar la paradoja, el contrasentido? Y todas las cuestiones que chocan entre sí, cómo hacer que choquen, pero maravillosamente bien. Que pueda empezar a jugar junto con el autor y sus personajes: mi hormiga rumbera, mi fantasma, al lado de la cucaracha a la que todos los días la rocío con insecticida, Trabajo en busca de esas formas escondidas que ahí están, en nuestra imaginación y en lo que nos rodea. Busco las partes escondidas del alma humana para trabajar. Ahora lo hago más con las partes lúdicas del alma humana. Esa alma humana que no está hecha solo para la gran tragedia, para los grandes dolores, sino también para la felicidad, para las grandes alegrías. Darle vuelta a todo, pero con un propósito de vida, basándome en las grandes contradicciones del ser humano.¿Corriges mucho un texto breve?Sí. El texto muy breve, por ejemplo, los esencialismos, casi siempre llegan al papel cuando ya han estado muy elaborados mentalmente. Primero lo encuentro y empiezo a estructurarlo en la cabeza, después busco cuáles son las palabras, pero ahí tienen que estar, pues las traigo sonando desde hace mucho. Cuando llego a ellas, ya vienen formadas. El cuento, ese sí lo corrijo mucho. Escribo a mano con pluma fuente. Con tinta azul pavo real, el cuento. Con tinta cafecita, la poesía. Con tinta azul marino, la minificción. Lo sigo haciendo en tres libretas diferentes. Por supuesto, después lo paso a la computadora y ahí es donde afino todo, con las ventajas que nos da el aparato de quitar, poner, cambiar.¿A qué hora escribe Agustín Monsreal? ¿Eres diurno o nocturno?Diurno y nocturno, las dos cosas. No escribo burocráticamente de 9 a 2, no. De repente traigo un cuento y me levanto a escribir antes de desayunar, y se me olvida desayunar o comer porque estoy trabajando. A veces, me levanto y digo: ”¿Ahora qué hago?” Entonces, sucede la vida. Se aparece la cucaracha y pienso que se sube en mi taza para buscar a la hormiga rumbera. O me habla por teléfono la psicóloga de las medias negras para preguntar cuándo voy a visitarle. Cualquier pretexto es bueno. El estímulo para empezar casi siempre parte de mis propios personajes, los que ya tengo hechos. Ahora retomo un libro anterior, Deudas pendientes, muy parecido a tu libro Plagio, en narrativa. A partir de una minificción o de una frase de alguien más, escribo mi propio cuento, Agarro autores como O’Henry, y les doy crédito, por supuesto, y escribo mis cosas. Todo forma parte de algo que no me ha abandonado nunca: mi afán por la experimentación.¿Quién es Agustín Monsreal? ¿Qué es Agustín Monsreal?Como me dije a mí mismo alguna vez que me hice esa pregunta: “¡Ah, si yo supiera!” En realidad, como todos los hombres, soy varios. Mínimo, trece. Como los trece espejos que tengo en mi casa, en los cuales me fragmento. Está el escritor, el hombre público, el que sale a dar la cara en ocasiones, el padre de familia, el ciudadano, el que puede hacer un comentario de política, el que se esconde buscando a la mujer del prójimo y se tiene que esconder más cuando la encuentra, por el marido. Me voy fragmentando, no neuróticamente. Procuro que esa fragmentación sea con cierta salud mental y emocional. Ahora que, ya unidos esos trece fragmentos en una sola persona, me queda esa duda. ¡Ah, si lo supiera! Qué tal si no me encuentro, qué tal si no encuentro a quien soy o si no me gusta. Y es que soy dualista a partir del duelo, los duelos familiares que he tenido. Me di cuenta que al vivir en duelo por alguien amado que perdí, hay una parte que acepta y considera que lo mejor fue que se muriera, y otra parte que se niega a aceptar la muerte. Entonces se entra en duelo. Ese duelo creo que a mí, al menos, me ha permitido sobrevivir saludablemente. A veces gana uno y a veces el otro, pero ninguno de los dos gana en definitiva. Mantienen ese duelo permanente. Así, mis personalidades están en duelo. Que jueguen y mis yoes se echen un duelo.Una última pregunta. Eres un jovenazo a tus 84 años. No dejas de andar del tingo al tango, de escribir, de hacerte presente. ¿Qué es tener 84 años como hombre, como escritor?Ah, caray. Primero, ser deudor del tiempo. No siento que pase el tiempo. No siento tener esta edad, por más que mis hijas me digan: "Papá, ya estás viejito”. Creo que las deudas pendientes que tengo con la vida son las que me han mantenido aquí. Tengo que saber para qué soy útil en esta vida, por qué sigo vivo y no mis personas amadas. Tengo que descubrirlo: ¿para qué tengo que ser útil? Esa búsqueda de la utilidad en la vida permitió que a los 50 años, o a los 55, libro que yo publicaba fuera recibido con un: ”Es el autor joven Agustín Monsreal”. Yo decía: ”¿Cuál autor joven?” Rulfo me decía: "Se lo van a seguir diciendo hasta los 65, más o menos”. Yo me la creí. Que me dicen autor joven, pues sí, y si me dicen que a mis 84 años estoy bien, me lo creo. Puede ser porque soy un creído, no un engreído. Las personas que me quieren me dicen que me ven muy bien. Entonces, cuando llego con mis espejos, me paro frente a uno y le digo, "Qué bien nos vemos, carajo. Qué bien estamos, ¿no?” Es parte del juego. Creo que jugar es maravilloso. Yo soy ese niño al que le ordenan quitarse el disfraz de vaquero y responde: “¿Cuál disfraz? Yo soy vaquero”. Y si tengo que quitármelo, me pongo otro. Me gusta jugar y creerme mis personajes, creer que me gusta lo que hago, gozar lo que hago. Para mí la escritura es un ejercicio absolutamente gozoso y perdurable. Comparto ese gozo de la vida y la literatura con mi familia y mis amigos. Por eso me gusta hacer esos ejercicios colectivos de minificciones en las redes sociales, Facebook en particular. Nos unimos varios escritores y escritoras con un tema en común, en pleno ejercicio de la imaginación, el talento individual y lo literario. Son ejercicios comunitarios en los que compartimos la literatura, en los que compartimos lo que somos.La comunidad del pigmeo, o de los pigmeístas…La comunidad de los pigmeístas que andan a hombros de gigantes.AQ / MCB

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J.M. Servín: “La memoria es mañosa y voluble, así soy yo”

Las respuestas son directas, tajantes. J. M. Servín acepta contestar por correo electrónico algunas preguntas acerca de su libro Yo soy el Mandrake (UANL/ Producciones El Salario del Miedo, 2ª edición, 2025), que contiene dieciséis “crónicas brutalistas”, publicadas en diversos medios impresos a lo largo de diez años y es prologado por Pablo Piccato, profesor en el Departamento de Historia en la Universidad de Columbia, estudioso de la violencia en nuestro país y autor de libros como Historia nacional de la infamia: Crimen, verdad y justicia en México (Grano de Sal, 2020).Servín responde con sequedad, sin andarse por las ramas. En el texto introductorio de Yo soy el Mandrake escribe: “Mi oficio de escritor maduró a través de una cultura escabrosa y aterradora”. Esto se vuelve evidente cuando se miran algunos de sus títulos: Nada que perdonar: Crónicas facinerosas, Del duro oficio de vivir, beber y escribir desde el caos, DF confidencial: crónicas de delincuentes, vagos y demás gente sin futuro...y cuando se leen sus respuestas al siguiente cuestionario.En el prólogo, Pablo Piccatodice que en sus crónicas “puede haber algo de ficción”. ¿Qué tanta ficción hay en ellas, son crónicas periodísticas, apegadas a los hechos, o en ellas interviene la imaginación del escritor “tratando de ser realista”?Por supuesto que hay algo de ficción, todo escritor lo hace cuando escribe crónica. Nada es objetivo. La crónica es un género literario híbrido demasiado complejo como para encasillarlo en “periodismo” a secas. Ya está muy rebasada la discusión sobre qué tanto de ficción pueda tener o no. Realista lo es, porque tomo todo lo posible de los hechos crudos de lo que narro: ambientes, olores, personajes, todo; y aun así, seguirá siendo subjetiva, como la realidad misma, siempre. Kapuściński o García Márquez, Hunter Thompson o Maeve Brenan escribían aproximaciones a las realidades alteradas por sus emociones y circunstancias. Para mí es más importante escribir algo entretenido y con profundidad más que lo consideren “realista”, en todo caso mi literatura es hiperrealista, directa y sucia muchas veces.En su primer texto, usted escribe que “estas crónicas es la autobiografía como exploración de la cotidianidad mexicana, en concreto, la capitalina”. ¿Podría explicar cómo y cuándo comienza a relacionar su vida con lo que escribe? ¿Por qué eligió esta manera de contar la ciudad e incluso de ejercer la crítica social y política?Soy producto de esta ciudad, y buena parte de mi literatura surge de ahí, aquí nadie es inocente. No pretendo hacer crítica social ni política, pero las circunstancias en las que escribo, lo vuelven de un modo u otro, contestatario. Yo solo quiero encontrarme a mí mismo en el entorno donde vivo, muy podrido.¿Qué piensa de la autoficción, tan de moda actualmente?Eso: una moda que la mercadotecnia editorial y muchos autores mexicanos descubrieron ya tarde, y ahora les sirve de paño de lágrimas. Tengo libros de “autoficción” publicados hace más de veinte años y no le llamaban así.En sus libros la violencia esta siempre presente, también la fascinación por la nota roja, por la vida en los márgenes, con personajes como el Mandrake, que es un delincuente y potencial asesino pero también un devoto de San Judas Tadeo y, a su manera, un solitario. ¿Qué piensa de personajes como él, los ha conocido, cómo lo fue perfilando?En México la mayoría de la población somos un Mandrake. No se necesita mucha imaginación para escribir un perfil de una manifestación de nuestro odio colectivo. Por otra parte, desde niño he conocido personajes de ese tipo. En algún momento de mi adolescencia tenía la fantasía de convertirme asaltabancos. Es consecuencia de mi proceso como autodidacta educado en una cultura criminógena.Los recuerdos de su infancia, de su mamá, de su padre, como tantos millones de mexicanos, “derrotado por sus cuentos de grandeza” cuando se trata de futbol. ¿Qué tan importante es la memoria en su literatura?La memoria es mañosa y voluble, así soy yo. Ahí me siento bien, es inagotable para escribir de tus rincones oscuros, como diría James Ellroy.En su libro también hay viajes, exploraciones a destinos como Cancún, reconstrucciones como la de “La reina de la mafia”. ¿Frecuenta esos temas, es asiduo a las hemerotecas, cómo y por qué investiga historias como la de Virginia Hill?Investigo mucho en libros especializados, hemerotecas, archivos y en todo lo que me cae a la mano sobre el tema de mi interés. Por otra parte trato siempre de crear situaciones donde pueda insertarme en mis historias. A Cancún fui enviado por una revista. La idea era comprobar si se podía hacer turismo casi sin dinero ni tarjetas de crédito, como un paria. Con “La “reina de la mafia”, las infinitas posibilidades que ofrece la especulación, me permitieron recrear como si fuera una película de gángsters, a algunos personajes icónicos del crimen relacionados con Acapulco. Para mí es muy interesante buscar en la chatarra de la historia social mexicana.Por último, a pesar de la violencia, del crimen o la tristeza, en sus crónicas también hay humor. ¿Qué tan importante es el humor en su escritura, es accidental o lo busca?Se me da. No tomarnos en serio es lo más saludable en un país lóbrego.AQ / MCB

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Polonia no es Szymborska: crónicas de una Europa sin maquillaje

La crónica de los pasos de un estudiante mexicano por Poznan, un pujante centro académico y cultural en Polonia: eso es La tierra que no te quiso (El Arte Nuevo), el primer libro de Mariano del Cueto. No debería leerse como las impresiones de un viajero que vaga movido por el azar o la curiosidad sino como el desenlace inevitable de una vocación que se enfrenta a una realidad desconcertante y ajena durante el año de 2019.Lo primero es el desconcierto. Mariano Del Cueto ignora casi todo sobre Polonia, empezando por el idioma. Sabe únicamente de los cuentos traducidos y antologados por Sergio Pitol, del Decálogo de Krzysztov Kiesloswski, de la poesía de Wislawa Szymborska y de las novelas de Witold Gombrowicz y Olga Tocarczuk. Diríamos que, si no fuera por las jornadas en la residencia estudiantil, parecería un fantasma dando tumbos entre la niebla. Pero el desconcierto no tarda en mutar en avidez y ésta en salir al encuentro de los demonios familiares de Europa.Cierto es que en La tierra que no te quiso hay lugar para la amistad, el paisaje, el kebab aderezado con semillas de ajonjolí. Mariano del Cueto se ocupa someramente de esas maravillas porque son minúsculas frente al tamaño de la homofobia, el racismo, el odio a los migrantes, la intolerancia política y religiosa, el culto a la personalidad de esas caricaturas de los viejos títeres comunistas (aunque el comunismo arda hoy en el infierno). Lo mismo en un bar que en un parque o en el estadio de futbol que alberga al Lech Poznan, los distintivos más infames de la extrema derecha se exhiben con altanería. Vienen de un pasado que algunos pintan con tonos pastel y se alimentan de las consignas ultranacionalistas que llaman a recuperar un “Estado seguro”, libre de impurezas.Desde la mirada de Mariano del Cueto, que va perdiendo la inocencia a medida que se mueve con libertad, Polonia, tierra de grandes músicos y poetas, no es la excepción de Europa sino su versión menos maquillada, y, por tanto, en estado natural. Hordas nostálgicas de una grandeza que solo existe en anónimos relatos hiperbóreos empuñan sus bates contra todo aquello por lo que —saben y no quieren admitirlo— fueron señalados, escarmentados, pisoteados, para adoptar los aires de sus viejos verdugos. AQ / MCB

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Joaquín Sabina, el eterno crápula

Casi todos sus amigos y admiradores consideran a Joaquín Sabina “un bala perdida”, alguien que se sale del camino establecido, un noctámbulo, un juerguista, impulsivo, incontrolable. Así era, sí. Pero, desde hace un cuarto de siglo, el flaco de bombín y voz aguardentosa no ha hecho más que componer canciones, grabar discos, dar conciertos completamente sobrio, encabezar sendas reuniones amistosas y leer mucho. En realidad, este artista andaluz dejó de ser “un bala perdida” debido a un ictus y a una depresión. Tal vez si no hubiera atravesado esas dos situaciones seguiría siendo un eterno crápula (de todas formas, ya saben: el que tuvo, retuvo). Haya sido como haya sido, lo cierto es que arribó a la madurez con una perspectiva opuesta a la de su juventud y su público se lo ha agradecido. Hace unas semanas, sin embargo, dio su último concierto masivo. No es verdad que se haya despedido por completo de los escenarios, sólo dejará de presentarse en grandes recintos. Se dedicará a escribir un libro de sonetos y a componer canciones para un disco (sí, otro más. Y a lo mejor no es el último). También aspira a comprar el Teatro Apolo, ubicado a unos pasos de su casa, en la madrileña Plaza Tirso de Molina. Ahí, dice, podría presentarse él una vez al mes y programar las puestas en escena que le dé la gana. Por ahora esto es una fantasía pero, quién sabe, tal vez lo logre.El próximo 12 de febrero cumplirá 77 años y, si un editor lo convence, también es probable que se anime a escribir sus memorias. Porque ya le han escrito algunas biografías pero, hasta ahora, no ha quedado satisfecho con ninguna. No obstante, desde mi punto de vista, destaca Joaquín Sabina. Perdonen la tristeza, de Javier Méndez Flores, porque abarca toda la trayectoria del artesano del verso y, sobre todo, revela las claves de su cancionero. En esas páginas dice, por ejemplo, que “una buena canción es la mezcla de una buena letra, una buena música, una buena interpretación, un buen arreglo y algo más que nadie sabe qué es y, sin embargo, es lo único que importa.” Pero para el susodicho, a este libro “le falta un hervor.”El pasado 30 de noviembre, día del 90 aniversario luctuoso del portugués Fernando Pessoa, dijo “hola y adiós” en el Palacio de los Deportes de Madrid, la ciudad que lo catapultó al éxito. Ahí, ante doce mil sabineros, demostró que ya no es un cantante, que interpreta, cuenta y da vida a sus entrañables letras, pero que su voz quebrada ya no posee la melodía de antes. No importa. Desde hace un tiempo el desgañitado Sabina ya no vende voz sino estilo. Además, su vasto repertorio ya está bien instalado en varias generaciones por la simple y sencilla razón de que habla de “lo básico” en esta vida: el amor, la amistad, la pasión y la huella del pasado. Son canciones con las que la gente se identifica, se alegra o llora o se consuela o reflexiona o se enamora o hasta se casa (que todas las noches sean noches de boda / que todas las lunas sean lunas de miel). El recital, entonado en el mismo lugar donde un día se cayó para luego recuperarse en el hospital, sonó a despedida total. Despedida de España (De purísima y oro), de México (Y nos dieron las diez) y de Argentina (Con la frente machita), sus tres países (con permiso del resto, donde lo adoran). Pero eso sólo fue un efecto dramático para aderezar la noche. ¿Cómo va a despedirse de nuestras vidas un elemento indispensable de nuestra memoria sentimental? ¿Cómo hacer a un lado lo que nos cuenta y lo que nos canta?“Su mundo personal”, dejó claro Luis García Montero en el prólogo de Ciento volando de catorce, el conjunto de sonetos con el que el cantautor fue tomado “en serio” por los poetas, “es fruto de una experiencia colectiva, recuerdo de unos años en los que había que correr para escapar de la mediocridad, la sopa triste, la moral de las mesas de camilla y los argumentos asumidos a golpe secreto de renuncias personales.”Así que ahora, merecidamente, uno de los más altos orfebres de la canción en español pasará la mayor parte de sus días en la comodidad de su hogar, entre sus libros y entre sus cuadros, con sus infaltables cigarrillos y algún buche de tequila o de güisqui, en espera de una ristra de homenajes y del Premio Cervantes de Literatura o hasta del Nobel (¿por qué no?), con el que ya fue agraciado su par anglosajón, Bob Dylan.AQ / MCB

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Películas caseras: la vida en redes sociales | Por Ana García Bergua

Tenía su gracia: sacar el proyector, buscar una sábana o una pared limpia, montar la cinta de 8 milímetros en las bobinas, echar a andar el aparato y esperar que la película no se empezara a quemar a mitad de la proyección. No recuerdo que sucediera muchas veces, pues fui la menor de mi familia y nuestra racha de películas caseras duraría poco, pero el proyector aquel, un proyector de metal de color dorado pálido con una extraña textura como de serie de ciencia ficción, quedó muchos años como testigo de que en casa también habíamos intentado esa escena que ha aparecido tantas veces en el cine: el hombre de la casa (suele ser el hombre), a la mitad de una reunión, propone proyectar películas caseras ante un grupo de familiares avergonzados y visitantes que empiezan a recordar urgentes ocupaciones por las que ya se tienen que ir. Hubo en los noventa una serie que se llamaba Los años maravillosos que comenzaba, justamente, con las imágenes de una película casera que subrayaban la sensación de nostalgia. En la casa no creo que hubiera alguien empeñado en verlas frente a las visitas, aunque no podría asegurarlo; más bien recuerdo la fascinación de buscarnos a otras edades, las fotografías en movimiento, la película que en algún momento inevitable se chamuscó y la sensación de que un recuerdo valioso se había borrado y tendríamos que buscarlo, de ahí en adelante, en las imprecisiones de la memoria. Ahora todos somos aquel personaje empeñado en mostrar sus películas caseras en las redes sociales: miles y miles de desconocidos enseñamos con orgullo los momentos chuscos o importantes de nuestras vidas a otros miles de desconocidos, buscando una especie de aprobación multitudinaria. De tanto repetirse, el pasado es un presente perpetuo. Y curiosamente, en lugar de comportarnos como familiares avergonzados y visitantes que se fastidian cuando el anfitrión decide mostrar por enésima vez los primeros pasos del bebé, el platillo del día o las películas del viaje a la Patagonia y más bien se van otro lado, nosotros observamos obedientemente las películas de los demás, aprobamos y desaprobamos, como viene establecido en los formatos, y hasta discutimos o pegamos los saltos de nuestro gato. La verdad, es de lo más curioso: si alguien hubiera dicho que haríamos eso cuando las películas caseras eran cosa de familiares y amigos, quizá nadie lo hubiera creído o hubieran pensado que era una pérdida de tiempo. Quizá las prioridades han cambiado y el tiempo se nos va mostrando a los otros cómo pasamos el tiempo, congelados en una habitación donde un proyector de 8 milímetros ronronea películas caseras al infinito. Quizá por eso todo está como está.AQ / MCB

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‘Aguaceros de paso’, de Julio Ramírez: la poética de la intemperie

Aguaceros de paso (FR Editor, México, 2a. edición) de Julio Ramírez, es un libro construido desde la lógica de la irrupción. Entra por la noche, por la cantina, por la calle húmeda, por la memoria corporal del lector, y se queda ahí, respirando. No es un poemario complaciente ni delicado: es áspero, urbano, profundamente humano. Su voz se construye desde el borde —del amor, de la muerte, de la ciudad, de la pérdida— y desde ahí mira todo lo demás con una mezcla de ironía, ternura y rabia lúcida.Uno de los grandes aciertos del libro es su relación con la ciudad. La noche no es un telón de fondo sino un organismo vivo: “tan calles / tan lluvia / tan piedra”. Ramírez escribe desde una ciudad que observa, tropieza, mea postigos, baja enaguas al silencio provinciano. Hay aquí una poética de lo urbano que no idealiza: la ciudad es farol cansado, luciérnaga bohemia, esquina que mira caer al hablante lírico. La experiencia urbana no es solo espacial, es moral y afectiva. Vivir la ciudad es preguntarse, con crudeza y humor, “para saber dónde carajos vivo”.El amor, otro de los ejes del libro, aparece siempre ligado a la pérdida. No hay aquí exaltación romántica, sino una conciencia amarga del desfase: amar es ir mar adentro sin saber cuándo se soltó el remo. Quitar el nombre del otro “como se quita el alma / de los juguetes viejos” es una de las imágenes más duras y precisas del libro: el amor como algo que fue esencial y ahora sólo duele al tocarlo. El deseo es urbano, nocturno, corporal, pero también fallido, siempre a destiempo. Incluso cuando el poema afirma “aún no se me olvida que te quiero”, lo hace desde la hora absurda —las cuatro y treinta y cinco minutos de septiembre—, como si el amor fuera un error persistente del reloj.Uno de los núcleos más potentes de Aguaceros de paso es su reflexión sobre la muerte. Julio Ramírez la baja del altar metafísico y la sienta a la mesa. La muerte aquí no es solemne: es posesiva, vulgar, fiel, “putísima y más fiel de los amantes”. Es cordón umbilical mal enterrado, lunar canceroso del vivir, comadre del viento que toca la puerta sin avisar. Esta desmitificación no la vuelve menos inquietante; al contrario, la hace íntima. La muerte aparece como una presencia cotidiana, familiar, casi doméstica, adornada de azúcar en noviembre, sonriendo sin reloj checador. El poeta no le teme desde el pánico, sino desde el reconocimiento: la muerte es parte del trato.Hay en estos poemas una ética del desgaste. Los días son hojitas de almanaque, cartas sin remitente, suelas gastadas. Vivir es aprender a no pisar la tierra, sembrar en despeñaderos, alimentar ciervos de papel. Esta conciencia del fracaso —amoroso, vital, histórico— no desemboca en el cinismo, sino en una extraña forma de ternura. El libro está lleno de gestos pequeños, corporales, casi infantiles: canicas en los bolsillos, escribir sin dormir, escuchar grillos que no piden nada pero están. Incluso frente a la muerte del otro —del hermano, del hijo simbólico— el lenguaje se vuelve acto de resistencia: “Entonces, es imposible que mueras”. Escribir aparece como la forma mínima y obstinada de mantener al otro en el mundo.Formalmente, Aguaceros de paso se mueve con libertad. Hay poemas largos, casi monólogos torrenciales, y fragmentos numerados que dialogan entre sí. El tono fluctúa entre lo coloquial y lo lírico sin perder cohesión. El poeta se permite el humor, la grosería, la pregunta existencial, el reclamo al mesero, al viento, al asfalto. Esa mezcla es parte de su fuerza: el poema no se separa de la vida cotidiana, la arrastra consigo. La poesía ocurre en la cantina, en la fábrica, en el espejo, en la mesa familiar.Quizá uno de los méritos mayores del libro sea su honestidad emocional. No hay pose de poeta maldito ni sentimentalismo fácil. Hay un hablante que duda, que no entiende nada, que reconoce que la cordura es un tren de juguete arrumbado en la infancia. Esa vulnerabilidad, expresada con imágenes contundentes y una voz reconocible, hace que Aguaceros de paso se lea como una conversación nocturna prolongada: incómoda a veces, conmovedora otras, pero siempre necesaria.En un panorama poético donde a menudo se busca la limpieza excesiva o la abstracción pulida, el libro de Julio Ramírez apuesta por el barro, la saliva, el agua de temporal. La vida, dice el poema, es solo un vaso de agua que pasa frente a la ventana. Aguaceros de paso no intenta retenerla: la mira pasar, a veces le aplaude, a veces le toca las nalgas, y luego se queda solo frente al espejo. Y en ese gesto —tan humano, tan nocturno— reside su mayor fuerza.AQ / MCB

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‘Autobiografía de la piel’, de Ana Clavel: el arte de llevar la profundidad a la superficie

El epígrafe de Paul Valéry, anotado en el pórtico de Autobiografía de la piel (Alfaguara, 2025) de Ana Clavel, imagino que le hubiera gustado escribirlo a Oscar Wilde y, también, aventuro a Joris-Karl Huysmans y, por qué no, a nuestro Salvador Elizondo fascinado por la fotografía del chino desollado, uno de los leit motiv de su Farabeuf. La frase es una pregunta de banquete filosófico, una puerta al campo, un clavo ardiente: “¿Hay algo más profundo que la piel?” Confieso que esa cita la he leído en otros libros pero nunca, hasta ahora, me había propuesto localizar su origen. La frase viene de La idea fija de Valéry, del diálogo de un alter ego del autor y un médico de vacaciones en una playa rocosa. Poco antes de referirla, el personaje tras el que se oculta el poeta de El cementerio marino afirma: “puede que haya profundidades accesibles (pero lo que encontramos no merece la pena del descenso) y profundidades insondables… Incluso si nos pudiéramos arriesgar y percibiríamos algo, no comprenderíamos nada de lo que hallaríamos…”.Enterado de tales antecedentes, asumo que el epígrafe de Valéry puesto por Ana Clavel funciona como estrella polar, mantra propiciatorio, poética de su propuesta narrativa y ensayística. Autobiografía de la piel es una escritura híbrida, a varias bandas, novela de iniciación, autobiografía precoz publicada de manera extemporánea, ensayo literario que dilucida asuntos científicos y artísticos. En mi primera lectura de lector in fabula pensé en los libros de W. G. Sebald, no solo por el acompañamiento visual, fotografías, posters, documentos, sino por la puesta en escena de una autobiografía camuflada, fuera de foco, replicada en espejos cóncavos y convexos. También me vinieron a la mente los libros de Emmanuel Carrère y los de Amélie Nothomb, pero sobre todo, al revisar otras obras de Ana Clavel corroboré, además de un núcleo temático regido por las flechas y las lágrimas de Eros, una tentativa personalísima, toda terreno respecto de los géneros literarios que pone en práctica, una predilección por la convivencia de discursos con los cuales se pudiera diseñar un collage y también un puzzle, es decir, la sobreposición de capas que darán lugar una realidad insospechada y la unidad vía la fragmentación. En mi primera intervención lectora, Autobiografía de la piel no cesó de abrirme la puerta a la conversación, incluso, a la discusión. Mientras avanzaba siguiendo las edades de ese niña-ninfa, singular y plural, de esa muchacha-mujer donde cabían el yo y el nosotros sin desbordar el agua de la tina del baño, descubría lecturas comunes, películas y discografías que forjaron nuestra educación sentimental, pensamientos y deseos que nos mantuvieron despiertos en muchas madrugadas. Hace unas semanas me enteré que Guillermo del Toro leyó Frankenstein, durante su infancia, en una edición de Bruguera, misma colección de tapas duras en la que la protagonista del libro leería Las olas de Virginia Woolf y un servidor El barón rampante de Italo Calvino.En estas páginas memoriosas, lúcidas y lúbricas, caben los recuerdos y las añoranzas del padre perdido en la niñez; el deseo precoz con sus umbrales inquietantes y sus metáforas de caperuzas, ninfas, blondies, lolitas, alicias; el inventario de bienamados con sus imprescindibles juegos de seducción; las lecturas y las imágenes iniciáticas que dieron santo y seña como viático para adentrarse en la superficie más profunda de lo otro y de los otros. Yo también leí en mis veintipocos años como la heroína del libro, Celebración. Poesía erótica de lengua inglesa en cuya contraportada se lee el poema “¿puedo tocar? —dijo él” de e. e. cummings citado y comentado por Ana Clavel; en esa misma antología hay un poema de Denise Levertov, “Los mudos” que es dable conectar con un tema expuesto en Autobiografía de la piel: el acoso sexual: “Estos gruñidos que los hombres usan / cuando pasan a una mujer en la calle / o en las escaleras del Metro // para decirle que ella es una hembra / y que su carne lo sabe…”. En varios momentos de mi lectura me sentí tentado a iniciar una conversación con la autora, a escribirle un correo electrónico o, de plano, a importunarla con una llamada telefónica. Mientras leía algunos de los pasajes de su libro, me asaltaban recuerdos de otros libros que en cierto modo se conectaban con sus temas. Por ejemplo, la historia que cuenta Jorge Semprún al final de El largo viaje: Ilse Koch, esposa del capitán del campamento nazi de Buchenwald, sofisticada vampiresa quien gusta de seducir y llevar a la cama a prisioneros que tuvieran —ecuación sine qua non— el cuerpo tatuado para luego ordenar su muerte y desollamiento con el afán, tras la obra de un taxidermista, de utilizar sus pieles como pantalla de lámparas donde se destacaría esa estrella o ese navío de tinta azul, esa caligrafía hebrea o gótica de color marrón.Pero también, ese mismo impulso de continuar la plática se despertaba en mí para agradecerle ciertos capítulos o párrafos que me brindan aportaciones valiosas para mis proyectos. Por ejemplo, el episodio XLIII en el que Ana Clavel refiere las funciones y las metáforas de los dedos de las manos concluyendo con un acoplamiento amoroso de dos manos libres a bordo de un trolebús, me encantaría reproducirlo completo en una nueva edición de mi libro La mano siniestra de José Clemente Orozco. Es verdad que esta Autobiografía de la piel alumbra una época y una ciudad que compartimos durante los años de nuestra formación, en los días y las noches de artistas cachorros llevados por la fiesta interminable y la fiebre de gambusinos de historias, allá en los ochenta y comienzo de los noventa. De aquellas cenizas, de lo aparentemente ido, cintila una brasa que ilumina un encuentro inesperado con Ana Clavel en Toledo, octubre de 1992; mencionar esta ciudad es traer a la luz cenital del ahora al Greco y a Rilke y, desde luego a los ángeles que raptan para sus juegos a dos niñas, dóciles y caprichosas que dan pie a la autora para abordar el célebre cuadro de Balthus, El sueño de Thérèse desde “el goce de su propia irradiación”.Pudiera ser un libro pedante, jactancioso de su bibliografía y de los múltiples enclaves culturales que refiere. Todo lo contrario. Autobiografía de la piel es una pieza hospitalaria, amena y generosa. Inteligente desde la sutileza, tocada de gracia y transgresora sin aspavientos. Un libro que nos invita con seducción y cortesía a la lectura de otras obras, literarias o visuales. Páginas que suscitan el deseo, que aceleran el pulso. Me llevé mi ejemplar a Japón y a Corea, hace unas semanas para mi relectura, tomando notas para escribir estas cuartillas. El otoño pleno en Tokio, Kioto, Osaka y Seúl se convirtió en el telón sensual para leer ciertos pasajes, el dedicado Sei Shönagon y su sublime tratado de los sentidos, El libro de la almohada, sus comentarios a la película La balada del Narayama para hablar de la madre —otro de los temas cardinales del libro— o la colección de tatuajes del doctor Fukusi Masaichi para luego derivar al cuento “Tatuaje” de Junichiro Tanizaki. Mientras caminaba por los templos y jardines sintoístas y budistas, imaginé los paseos de Jorge Luis Borges y María Kodama, evocados por Ana Clavel en su libro. No pude evitar recordar, morbosamente, estos versos de Miguel Ángel: “Nos besamos como besan los ciego: con todo el cuerpo”. Imaginé a Borges, hombre desdichado en el amor, gozar con plenitud al final de su vida los dones de la pasión erótica. Los labios, las palabras y el beso también se dan cita en Autobiografía de la piel: “De ser un acto ritual, social y hasta contestatario, besar se ha vuelto además de una afición y un placer, un arte”.Puedo concluir, tras mi relectura, que este es un libro de madurez. Un libro que dialogó con los otros libros de la autora, con sus colecciones de cuentos y ensayos, con sus otras novelas. Obra cónclave podría decir. Cumple a cabalidad lo que Wilde disfrutaba de la música de Mozart: el arte de saber llevar la profundidad a la superficie. Por lo visto, volvemos al principio, a la piel, a la cita de Paul Valéry. La piel, templo de nuestra alma, nuestra envoltura, nuestro mapa con territorios al alcance de nuestra vista y con planicies, colinas y hondonadas divisadas o recorridas por sentidos ajenos, la piel, sí, nuestra mortaja, nuestra balsa hacia el más allá.AQ / MCB

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Gustavo Sainz vivió entre el olvido y la memoria: Gerardo Bustamante

Josefina Estrada (JE): Gerardo, cuéntame, cómo surgió tu interés por Gustavo. Cómo se desarrolló tu cercanía con él.Gerardo Bustamante (GB): Conocí a Gustavo en el 2007. Yo era estudiante del doctorado en Letras en la UNAM y estaba recopilando testimonios, investigaciones y entrevistas sobre Elías Nandino para mi tesis. Sabía que Gustavo fue una pieza clave para la escritura de la biografía de Enrique Aguilar sobre Nandino; inicialmente, Sainz la iba a escribir, pero optó por encomendarla a uno de sus colaboradores de la Dirección de Literatura del INBA. Me interesaba entender el proceso que llevó a malos entendidos e inconformidades del doctor Nandino a un trabajo que no le satisfizo y desacreditó escribiendo su autobiografía titulada Juntando mis pasos, que se publicó de manera póstuma, justo a los cien años del nacimiento del autor. En octubre de 2007, le organicé un homenaje a Nandino en Guadalajara, en la Capilla del Carmen, e invité a Sainz. Mi primera impresión fue su inobjetable aceptación. Y no solo eso, sino que me dijo que él tenía correspondencia con medio mundo y que había unas cartas que le dio a Alejandro Zenker para que hiciera un número sobre Elías Nandino. Sainz aceptó venir al evento, dio una conferencia magistral, me entregó el texto “Del verso libre al verso exacto”, y lo publicamos en el libro colectivo Sobre tus ojos dormidos, 2009. Yo había leído, obviamente, Gazapo, La princesa del Palacio de Hierro, Compadre Lobo, etcétera. Considero que Gustavo Sainz es un narrador extraordinario y uno de los grandes maestros de la narrativa mexicana del siglo XX; sobre todo, en la técnica del discurso indirecto libre y el monólogo interior. Después me invitó a hacer el epílogo de Salto de tigre blanco en Ediciones del Ermitaño. Esto me pareció un gesto de generosidad extraordinario porque yo era un perfecto desconocido; normalmente, se le piden prólogos a gente con renombre literario que puede aportar a la comprensión del texto y, además, a la mercadotecnia del libro. Aunque sabía que Gustavo estaba muy retirado de la literatura mexicana y sus grupos, su invitación la tomé como un halago, y le hice el texto. En el 2010 se cumplieron los 70 años de Gustavo Sainz. En México tenemos la costumbre de festejar a los escritores por números cerrados de nacimiento o muerte, y yo no veía que en México se fuera a organizar algo para él. En ese momento, yo trabajaba en la UAM Iztapalapa como profesor de asignatura y, por iniciativa propia, propuse un programa que titulé: Congreso-Homenaje a Gustavo Sainz, 70 años. Invité a colaborar a la Coordinación Nacional de Literatura; me mandaron un oficio de inaceptación. Tuvieron la amabilidad de responder, por escrito, que no era de su interés participar en el homenaje a Sainz. La respuesta me sorprendió porque confirmé lo que algunos amigos de Sainz decían: “En México, Gustavo está vetado”. Yo era muy joven para entender las formas en las que se encumbra o nulifica a los artistas desde las instituciones.Prescindí de la Coordinación de Literatura y me concentré en solicitar el apoyo de la UAM, que me concedió como espacio la Casa de la Primera Imprenta y servicio de cafetería. Gustavo vino a su homenaje; financió su vuelo y hospedaje, en un gesto de fraternidad y agradecimiento. Era un desterrado de su patria, incluida la literaria. Él nunca fue mi maestro de aula, pero uno tiene sus maestros literarios o de vida. El día de su homenaje hubo un sismo por la mañana y nos desalojaron, pero no se suspendió. Temprano hubo una mesa de valoración sobre su obra. Por la tarde, participaron algunos de sus exalumnos de la UNAM. Gustavo iba acompañado de Laura Rojas —intuyo que era su pareja—; él estaba muy contento. Nos leyó un fragmento de su novela inédita, Cadáveres exquisitos, que publicaría la editorial RBA. JE: En esos días del homenaje, ¿lo viste en otras partes?, ¿qué te comentaba? GB: En ese espacio de tiempo nos vimos solamente una vez. Cenamos en un restaurante del Centro Histórico. Yo no era su amigo sino su admirador. En esa ocasión, lo entrevisté, pero no sé dónde pueda estar el casete. Más que como escritor, me interesaba como promotor de la literatura en México. Hablamos de la colección SepSetentas. Me platicó cuál era el mecanismo de emisión y distribución de esos libros que circularon en los puestos de periódicos; incluso, en colonias populares. Muchos lectores nos formamos con esa colección. Fue un proyecto muy exitoso de promoción a la lectura que ha tenido poca emulación y eficacia en las décadas siguientes. Creo que ha habido otros intentos de vender libros en estanquillos, pero el éxito que consiguió Gustavo Sainz es sin igual. Ahora casi todo es digital, así que los puestos de periódicos están en extinción. Gracias a él se formaron generaciones de lectores que andaban en la calle. Ahí leímos a muchos autores y autoras no solamente los jóvenes, sino las familias. Aquellas librerías ambulantes tuvieron lo mejor de la literatura nacional e internacional. JE: En esa entrevista, ¿no te pareció distraído, disperso o con los primeros signos del alzhéimer?GB: Sí. Ya tenía olvidos que no eran naturales; olvidos un poco más de fondo … JE: Cómo cuáles.GB: Cómo no ubicar a ciertas personas. Me di cuenta en la mesa. O con el público que llegaba a su homenaje. Recuerdo a una chica de Radio Educación, que había sido su alumna…JE: Pita Cortés.GB: A ella, por ejemplo, no la recordaba. Pita llegó con antelación para acomodar sus aparatos, a hacer pruebas para la transmisión. Gustavo ya estaba allí y Pita lo saludó con mucho cariño, pero él no la reconoció. Incluso un día antes de su evento, en Radio Educación se le iba hacer una entrevista y no llegó porque no lo tenía presente, aunque un día antes yo le había llamado a su hotel para recordarle. En el evento había público que llegaba y le hablaba de épocas lejanas, de cuando había presentado La Princesa del Palacio de Hierro en tal lugar, o que se habían conocido en tal presentación o evento y no se acordaba incluso de algunas de sus obras. Pero yo nunca asocié sus olvidos con la enfermedad. Durante el homenaje lo vi feliz porque era suyo y para él, aunque por momentos lo noté abstraído o ausente; por otro lado, en la mesa de exalumnos, lo noté muy interesado. Seguramente se le detonaban algunos recuerdos y lo que estaba pasando era como un corto circuito. Pero eso solamente él lo supo o sintió. Porque, si tenía conciencia de la enfermedad, debió haber sido terrible enterarse de lo que había legado a esos jóvenes que ese día lo homenajeaban. Un escenario catastrófico. Nosotros estábamos participando en el homenaje a un autor muy importante de la literatura mexicana, a un maestro y narrador singular, y quizá estábamos hablándole sobre la vida de una persona que él ya no reconocía. JE: ¿Y contigo pasó eso? Tuvieron dos años de relación…GB: Después del 2010 nos comunicamos varias veces. En un correo me platicó que se levantaba temprano y veía una película. Cuando tenía que ir a la universidad, iba y daba su clase. Regresaba a su casa, leía, escribía, veía cine y dormía. Esa era su rutina en Estados Unidos. Yo quería continuar con mis indagaciones sobre Elías Nandino. Y como Gustavo me había dicho que él tenía documentos y retratos... También me comentaba que iba a donar a Coahuila su biblioteca; me lo dijo en la entrevista y en los correos. También se lo dijo a otras personas. El trato estaba más que cerrado y solamente se estaba arreglando la logística para el traslado de Indiana al Museo del Desierto. Me habló del Centro Cultural Gustavo Sainz, porque allí iba a estar toda su biblioteca. Imagínate el impresionante acervo. Me comentó que necesitaba de organización porque tenía muchísimas obras como para llenar un tráiler, por lo menos. Al parecer, no se concretó nada porque el gobierno no tuvo recursos para el traslado de todo su legado. Por mi parte, desistí de investigar a Nandino a través de él. Luego vino su repentina muerte, que me dolió particularmente cuando leí notas sobre su padecimiento. Me queda el recuerdo de su sensibilidad, carisma, la gran sonrisa que tuvo desde joven y su generosidad. Gustavo Sainz es parte de la historia literaria del siglo pasado, a nivel literario y como formador de generaciones de escritores y promotores culturales. Gustavo Sainz no tenía que confiar en mí ni dejar que yo le hiciera un reconocimiento a su obra, y lo hizo. En cosas como estas es que podemos juzgar a un ser humano y a un artista congruente que, al final de sus años, vivió de manera silenciosa entre el olvido y la memoria.AQ / MCB

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Luciany Aparecida publicará en México su novela “Mata Dulce”

La autora Luciany Aparecida (Bahía, 1982), ganadora del Premio São Paulo de Literatura 2024, charla con MILENIO sobre su origen, fuerza creativa, obras y la aparición de Mata Doce, novela traducida al español por Jacqueline Santos que publicará la editorial Textofilia bajo el nombre de Mata Dulce.¿Cómo influye tu origen en tu obra?Soy bahiana y es un privilegio; quiero llevar esto en lo que hago. Mata Doce tiene la ambientación del lugar donde nací. Bahía tiene la “Caatinga” (el bosque semiárido de Sudamérica) y esto crea un aura de misterio asociada con la religión. Las matrices africanas, afrobrasileñas e indígenas generan una ambientación para la ficción y la imaginación. Creo que la novela va en este encuentro con la cultura brasileña: una cultura matrilineal de mujeres en conexión con la fe y la libertad.¿Por qué usaste el nombre de tu abuela como seudónimo?Al principio porque tenía vergüenza, era tímida y no quería decir que escribía sobre asuntos que tocan temas de la sociedad como el machismo, racismo o abuso. Cuando empecé a leer a Bell Hooks y Gloria Anzaldúa, todo influyó en la composición del nombre. Estas mujeres escribieron sus nombres en conexión con sus abuelas. Esta forma de pensamiento en el continente se conecta con mujeres que estuvieron esclavizadas y se reconectaron con sus orígenes a partir de sus nombres.Tu abuela es una figura importante.Mi nombre ficcional era Ruth Ducaso; la idea era que las historias que escribía tenían relación con casos que mi abuela me había contado. Mi abuela es una profesora que trabajó en la alfabetización de personas jóvenes y adultas en el pueblo donde nací. Tiene 100 años. Es una referencia en el hogar. Una mujer que se posicionó frente al racismo, en defensa de la educación, de la libertad de las niñas, y ella me enseñó a amar la literatura.Mata Doce es la primera novela que publica con su nombre: Luciany Aparecida. La escritora la considera una historia de amor, de una mujer que se ama a sí misma y a la vida. "La literatura es eso: la conexión que nos saca de una soledad que ni sabíamos que existe".¿Quieres reimaginar y ampliar la imaginación sobre las mujeres?La literatura hegemónica de nuestros países tiene una visión exotificada sobre nuestros cuerpos. Estos personajes aparecen en los libros ligados a cuestiones de trabajo o explotación. Los libros que escribo traen una perspectiva para pensar en personajes que transiten en otros espacios.¿De qué hablas en tus novelas?No quiero hablar de mi familia, quiero hablar de las mujeres de América, de Brasil. Cuando hablo de estas mujeres, también lo hago de mi familia. Ser parte de una familia negra, mestiza o afrodescendiente crea puntos para pensar la historia colonial de América. Puedo escribir un personaje que no tiene que ver con mi abuela o conmigo, pero tiene que ver con la historia; una historia que habla de personas que vivieron la diáspora.¿Cómo nació Mata Doce?Está inspirada en Bahía y se originó a partir de un personaje que se encuentra en fuga del esclavismo buscando libertad. Después de que escapa, crea Mata Doce, un hogar donde viven dos mujeres que adoptan a una niña llamada María Teresa. A los 19 años ella pasa por un trauma que cambia lo que sus madres pensaron de ella y pasa a ser matadora de ganado.¿Cómo cambió tu vida tras los premios?Mucho, ahora puedo vivir dedicada a la literatura y al encuentro con otras escritoras. Yo publicaba en una editorial pequeña en Brasil, y después de que Alfaguara publicó Mata Doce, llegué a mucha gente. Esa fue la alteración principal. Personas que no pensé que pudieran leer mi libro lo hacen y conectan con la historia. No es simple para una mujer en Bahía, pero hoy puedo dedicarme a la literatura.¿Cómo llega Mata Dulce a México?Con la editorial Textofilia. Es importante porque somos un país en Latinoamérica que no habla español y es relevante que nuestros libros tengan traducciones; tenemos mucho que conversar. Pienso que hablamos de cosas similares y, del mismo modo que es complejo hablar sobre estos temas en Brasil, también lo es en México. Tenemos encuentros e intereses para intercambiar.MGR

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