
El anuncio de la construcción de la supercomputadora más grande de América Latina, en colaboración con el Centro de Supercómputo de Barcelona, marca un hito para la soberanía tecnológica de México. Esta iniciativa permitirá al país acelerar la investigación en áreas críticas como el clima, la agricultura y la seguridad, fortaleciendo su capacidad científica y posicionándolo como un líder de innovación en la región.











