
La respuesta del gobierno federal se centra en el apoyo a las víctimas y en una investigación oficial para esclarecer las causas, mientras la oposición utiliza la tragedia para criticar la gestión de los megaproyectos de la 4T y denunciar una presunta red de corrupción, convirtiendo la crisis humanitaria en un significativo desafío político para la administración de Sheinbaum.










