
El conflicto entre Marx Arriaga y la dirigencia de la SEP evidencia una pugna ideológica dentro del gobierno sobre el rumbo de la educación pública. Mientras Arriaga convoca a una “rebelión” para defender los “valores del obradorismo”, la cúpula de la SEP defiende el modelo actual con cifras oficiales, y la oposición aprovecha la división para exigir la destitución del funcionario, acusándolo de intentar ideologizar la enseñanza y desafiar la autoridad presidencial.











