
El sorpresivo aumento de la inflación en México al 3.8% en noviembre, impulsado por el componente subyacente, ha puesto en duda las proyecciones de Banxico y provocado una reacción negativa en los mercados locales. A pesar de ello, se mantiene la expectativa de un último recorte de tasas en diciembre, seguido de una pausa prolongada.




