
El gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum rechazó oficialmente la acción militar estadounidense en Venezuela, basándose en principios constitucionales y el derecho internacional. La administración mexicana ha llamado a una solución multilateral a través de la ONU y busca coordinar una respuesta regional, mientras navega una tensa relación diplomática con Estados Unidos y enfrenta críticas de la oposición interna.













