
El atentado en Coahuayana subraya la escalada de violencia contra las fuerzas de seguridad locales en Michoacán y la capacidad operativa de los grupos criminales. La respuesta coordinada de las fuerzas federales y la controversia en torno a la clasificación jurídica del ataque serán determinantes para la estrategia de seguridad en una región marcada por la disputa territorial y la violencia.










