
La declaración de culpabilidad de Joaquín Guzmán López confirma una profunda fractura en el Cártel de Sinaloa, al admitir el secuestro de Ismael “El Mayo” Zambada. Este acto, aunque realizado para obtener beneficios judiciales que le fueron negados, sella una traición que ha reconfigurado el poder criminal en México y ha intensificado la violencia en Sinaloa.











