
La declaración de culpabilidad de Joaquín Guzmán López no solo confirma su rol en el narcotráfico, sino que expone la profunda fractura dentro del Cártel de Sinaloa a través de la traición a Zambada, reconfigurando las alianzas criminales y fortaleciendo la posición de las autoridades estadounidenses en la lucha contra el narcotráfico.













