
La presión de la administración Trump sobre Venezuela ha alcanzado un punto crítico con la incautación de un petrolero y la amenaza explícita de una posible intervención militar. Mientras Caracas denuncia estas acciones como actos de piratería y agresión, Washington justifica su postura como una lucha contra el narcotráfico y un esfuerzo por deponer a Nicolás Maduro, a quien considera un líder ilegítimo.











