
El resurgimiento de la Doctrina Monroe en la estrategia de seguridad de Trump marca un giro hacia una política exterior más asertiva y proteccionista en el Hemisferio Occidental. La nueva doctrina prioriza la seguridad fronteriza, el combate a los cárteles con posible uso de fuerza militar y la contención de influencias externas, generando preocupación por sus implicaciones soberanas y democráticas en América Latina.










