
El descarrilamiento del Tren Interoceánico, que costó 13 vidas, está bajo una intensa investigación centrada en la caja negra y testimonios de exceso de velocidad. La tragedia ocurre en un contexto de advertencias previas sobre deficiencias en la planificación y el uso de material rodante obsoleto, mientras el gobierno federal promete apoyo total a las víctimas y una certificación de seguridad internacional antes de reanudar operaciones.










