
Raúl Rocha Cantú, copropietario de Miss Universo, enfrenta una orden de aprehensión por delincuencia organizada, huachicol y tráfico de armas.
Para evitar su captura, se convirtió en testigo protegido de la FGR, colaborando en la investigación sobre una red criminal con nexos con el CJNG y el Cártel del Golfo. El escándalo ha generado una reacción de la Presidencia, que pide no demeritar el triunfo de la mexicana Fátima Bosch.










