
La tormenta Byron ha transformado una crisis humanitaria crónica en una emergencia aguda, con muertes directas por el frío y las inundaciones. La catástrofe subraya la precariedad de los refugios para la población desplazada y la necesidad urgente de una ayuda humanitaria sin restricciones, la cual, según los informes, se ve obstaculizada por las políticas israelíes.










