
La irrupción de la policía israelí en la sede de la UNRWA en Jerusalén, sustituyendo la bandera de la ONU por la de Israel, ha sido condenada por el Comisionado General de la agencia como una grave violación del derecho internacional. Este evento agudiza las tensiones entre Israel y la ONU, en medio de acusaciones israelíes no probadas sobre los vínculos de la UNRWA con Hamás y establece un precedente preocupante para la inviolabilidad de las misiones diplomáticas globales.










