
El asesinato de tres estudiantes en Acapulco, tras días de desaparición y protestas ciudadanas, ha desatado una fuerte indignación social. El hallazgo de sus cuerpos con signos de violencia pone de manifiesto la vulnerabilidad de los jóvenes y la persistente crisis de seguridad en Guerrero, mientras la comunidad exige justicia y respuestas a las autoridades.










