
La muerte de Paulina, última sobreviviente del choque en la Atlixcáyotl, marca el trágico fin del incidente que costó la vida a tres estudiantes.
Su fallecimiento ha intensificado el debate público sobre las carreras clandestinas y ha motivado a las autoridades, incluida la Presidencia, a considerar medidas regulatorias para prevenir futuras tragedias.










