
El bloqueo naval ordenado por Trump contra los petroleros venezolanos ha paralizado la industria petrolera del país y ha escalado las tensiones geopolíticas.
Mientras Estados Unidos lo justifica como una lucha contra el narcotráfico y un esfuerzo por recuperar activos, Venezuela y sus aliados, como Rusia y China, lo condenan como un acto de “piratería” ilegal, creando un enfrentamiento de alto riesgo en el Caribe.














