
La campaña militar de Estados Unidos contra supuestas 'narcolanchas' representa una drástica militarización de la política antidrogas en la región. Con un saldo de más de 115 muertos y sin pruebas públicas concluyentes, la estrategia ha provocado una grave crisis diplomática, especialmente con Venezuela, y ha generado serias acusaciones sobre violaciones al derecho internacional y ejecuciones extrajudiciales.










