
El primer sismo significativo de 2026, con magnitud 6.5, causó la muerte de dos personas en Guerrero y la Ciudad de México, además de generar daños materiales considerables en la zona del epicentro. La alta sismicidad de la región se manifestó con cientos de réplicas, manteniendo en alerta a las autoridades y a la población, mientras se realizan las evaluaciones completas de los daños y se brinda apoyo a los damnificados.










