
La nueva política arancelaria de México, que impone tarifas de hasta el 50% a productos de países sin TLC, busca proteger 350,000 empleos y recaudar 70 mil millones de pesos. A pesar de que el gobierno mexicano la defiende como una estrategia para fortalecer la industria nacional, ha generado una fuerte protesta de China, que la considera proteccionista, y preocupaciones internas sobre un posible impacto inflacionario.











