
El ataque en la colonia Sánchez Taboada evidencia la escalada de violencia, el reclutamiento de menores por parte del crimen organizado y el peligro constante para los residentes. La supervivencia de las víctimas no minimiza la gravedad del suceso, que exige una respuesta contundente y estrategias de prevención social por parte de las autoridades para atajar las causas profundas de la criminalidad en la zona.










