
La nueva detención de César Duarte por delitos federales y su reclusión en el Altiplano marcan un endurecimiento en la estrategia anticorrupción del gobierno federal. El caso ha provocado un intenso debate político sobre la imparcialidad de la justicia y ha puesto de relieve las tensiones entre las principales fuerzas políticas del país en torno a la rendición de cuentas de exfuncionarios.











