
La salida de Alejandro Gertz Manero de la FGR y el nombramiento interino de Ernestina Godoy, una figura cercana a la Presidencia, se perciben como una maniobra política para alinear la fiscalía con el Ejecutivo. Mientras la oposición y analistas cuestionan la legalidad del proceso y la futura autonomía de la institución, los primeros nombramientos de Godoy sugieren una reestructuración estratégica y una mayor coordinación con las agencias de seguridad federales.











