
La nueva política arancelaria de México para 2026, con tasas de hasta el 50%, busca fortalecer la industria nacional frente a importaciones de países sin tratados comerciales, principalmente asiáticos. Se espera una recaudación significativa con un impacto inflacionario controlado, mientras el país se beneficia de su posición estratégica en el T-MEC en medio de las tensiones comerciales globales.




