
Aunque México celebra una de las tasas de desempleo más bajas a nivel global (2.7%), solo superada por Japón, este logro se ve contrastado por una elevada tasa de informalidad laboral que supera el 55%. Esto indica que, si bien hay una alta ocupación, una parte significativa de la fuerza laboral carece de prestaciones y seguridad social, representando un desafío estructural clave para el país.










